viernes, diciembre 21

No hay nada más real que alguien llorando en la oscuridad.

La gente cree que la depresión no es real. Que es algo que las mujeres inventan sólo para manipular. Pero, los invito a verme llorar. Creo que no hay nada más real que alguien llorando en la oscuridad.

Y así se fue el año que me enseñó a madurar. A creer en mí y luchar. A luchar cada día aunque me duela hasta respirar.

Cierren la puerta. Dejen de molestar. Ni siquiera quiero verme al espejo para confirmar que soy real.

Sólo lloro cuando llego a casa. Ya no sé qué es comer. Le hago creer a todos que mi vida es fenomenal. Que escribo lindo y que no soy superficial. Pero, la verdad es que ni siquiera me conozco hasta que comienzo a sangrar.

Descuida. No es literal. No te asustes. Esto es temporal. Lo repito desde que tenía 11. Y mira que ya casi son 22. Pero si se puede diría ella, él, ustedes...

lunes, diciembre 17

Quiero llorar océanos hasta quedarme dormida y no despertar jamás. Quiero llorar en lugares donde la gente no me mire extraño y se pregunte quién me hizo tanto mal. Quiero llorar tanto que luego no pueda hacerlo más. Quiero ser alguien y no algo que sufre y siente que cada día no puede más.

Sólo soy problemas y días tristes. Sólo soy drama, angustia y canciones que sangran en la primavera. Gracias a ti por ser quién eres y perdoname a mi por no ser lo que quieres.

Intento ser positiva y luchar. Intento buscar fuerzas y continuar, pero francamente diré: ésta noche tampoco puedo más.

lunes, diciembre 3

Descubrí.

Tenía tiempo queriendo escribir.
Escribir sobre esos personajes que estuvieron rondando en mi cabeza. Que aunque parezca, ya no me interesan.

Intenté volver. Recuperar lo que pude ser. No funcionó. Ya aprendí que es un adiós. Ahora puedo escribir sobre lo siguiente. Sobre mi vida estos 6 últimos meses.

Descubrí que extraño más a mi familia. En idiomas que no comprendí pero sé que también existían.
Descubrí lo importante de no abandonar. De ayudar a alguien y sentirte más.
Descubrí que los sentimientos son efímeros. Que un día le interesas a alguien, y al siguiente ni siquiera te han visto.
Descubrí que quiero amar, pero también entendí que no existe un humano capaz de soportar.
Descubrí que estoy más cansada de lo que demuestro, que un día dejaré de estar, y no será algo nuevo.
Descubrí que nadie está dispuesto a quererte. Que sólo quieren algo de ti y luego irse como si nunca hubiesen pertenecido.

Qué cruel es el mundo cuando no tienes amigos.
Qué cruel es la vida cuando alguien no ríe contigo.

Aprendí.
Viví.

Ahora sólo quiero confiar más en mí.
Ahora sólo quiero entender que nunca tendré a alguien que me quiera y me acompañe a ser.

Mi amor efímero.

Te recuerdo.

Te recuerdo como mi amor efímero.
Ése que me enseñó que no importa el tiempo dado, se puede querer y no irse a ningún lado.

Tu sonrisa.
Tus abrazos.
Tus labios.
Tus tatuajes.
Tu manera de enojarte cada vez que llegaba tarde.

No quiero llegar tarde de nuevo.
Pero ya no te importa.
Ya eres feliz.
Ya posiblemente le sonrias a otra.

Te imagino ahí. Sentado. Tomándote un café de tostao, viendo el atardecer entre la torre colpatria y la ciudad que no duerme y te abraza. Piensas en mí. En los videos que grababamos hablando sobre ti.

Éste es un vídeo de la vida de Darling
¿Y cómo es Darling?
Linda, rabona...

Yo sonreía. Tu cara es linda.

Y debo dejar de escribir porque sé que no te acuerdas de mí.

¿Y pensaste alguna vez como me sentí al respecto?

Sé que arruine todo. No sé cómo no hacerlo.

Quería verte una última vez. Que me miraras a los ojos, y me dijeras...

Por favor, quédate.

Ya la herida sanó.

Ya intenté saber de ti.
Ya descubrí que nunca fuiste parte de mí.
Ya entendí que lo mejor fue dejarte ir.
Ya entendí que nunca estarás.
Ya aprendí que nunca es mejor dar más.
Ya sé lo que no quiero ser, ya fui lo que en algún momento odie.
Ya no quiero pensarte, pero eres arte, de ése difícil de ver pero gratamente adorable.

No hay mensajes recibidos.
1 mensaje enviado.

1 mensaje recibido.

Adiós, nunca te amé.
Adiós, aprende a crecer.

Adiós, gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor.

Adiós.

No regreses porque no sé quién soy.

Adiós, quería cuidarte porque sé que dudas de Dios.

Adiós, ya no hay más escritos para vos.

Adiós, ya la herida sanó.

Estoy existiendo.

Hay una alarma que no entiendo. Mi reloj de mano suena todos los días a la misma hora. Son las 22: 09 y el no deja de sonar... Me pregunto, ¿tendrá algo que ver con la realidad?

Me duele el cuerpo, y siento no poder más. Sólo escribo y pienso en el arte de luchar.

Creo que estoy en sinfonía. Con una armonía que antes desconocía.

Ya no queda nada del ayer, sólo fragmentos que intento no reconocer.

He vuelto.
Estoy existiendo.

jueves, noviembre 15

Nunca debió morir.

La mayoría de los días pienso que las redes sociales son una pérdida de tiempo y que es demasiado contradictorio de mi parte usarlas; por ende, he tenido infinitas cuentas en Facebook, Twitter o Instagram. Es un ir y venir. Es normal irse y siempre volver. El punto es que, también siento molestia por la infinidad de cosas absurdas, patéticas y/o estúpidas que se pueden encontrar en éstas, pero también pienso que si la gente es feliz así, no soy nadie para meterme en ello. Es parte de pertenecer, de ser humano y aprender. El punto es que también existen cosas bonitas, grandiosas y maravillosas que te alegran el día. Gente con talento. Talento para hacerte reír, reflexionar, llorar e incluso dejar de odiar. Me alegro por mí, por ellos y por los que están por ahí y aún no explotan su talento. Siempre he pensado que el truco es dejar ser, y ser. Así que, aquí vamos, a pertenecer, a perder un poquito de tiempo y aprender.

Hay tanto por decir, y sería triste irse y no dejar algo de ti aquí. Algo para que piensen en ti. Algo para que sepan lo que fuiste y nunca debió morir.

jueves, noviembre 8

El sitio dónde nadie más que yo, lloró.

Él está solo.
Sí. Así como yo...

Llorando en la casa que nos conoció.
Llorando en el sitio donde nadie más que yo, lloró.

Y me duele...
Porque sé que se siente que en el peor momento te dejen.
Y me duele...
Porque no estoy ahí para abrazarle; para decirle que la vida es cruel pero brillante.

Y estoy lejos...
En un lugar que no quiero.

Y estoy lejos...
En un lugar que me desprecia y estoy sin salida y no tan cuerdo.

Quiero decirle que yo lo amo como a nadie. Que es la razón número 1 por la que sigo adelante.

Duele...
Llamen a una ambulancia o a un escritor.
Quiero dejarle mis historias y un poco de dolor.

A todas esas personas que sientan interés...

Creo que lo mejor es que nos alejemos. No hay que alargar ésto. El resultado será el mismo. Yo podré comenzar a ser linda contigo y tú te aburrirás. Notarás que querré tu atención todo el tiempo y no podrás lidiar con eso. También te darás cuenta que soy una persona demasiado triste y creerás que sólo quiero manipularte a través de eso. También vas a descubrir que no compartimos muchas cosas y te sentirás incómodo. Así que te alejaras más y más. Y aunque yo intente involucrarme y querer disfrutar contigo de tus cosas para ti no será suficiente. Y así se van a ir deteriorando las cosas. Y aunque yo haga muchas cosas bien, ya eso no será tu interés ya que habrán cosas negativas de mi persona que te harán querer huir a cada instante. Entonces, te irás. Y yo terminaré en la mierda. Nuevamente. Así que de verdad, no quiero hacerte perder el tiempo y yo no quiero pasar nuevamente por algo así.

martes, noviembre 6

Poético.

No tengo tiempo para cosas que me hacen feliz.
Todo consiste en trabajar e  intentar no morir.
Realmente estoy tan cansada ya...

No sé cómo continuar.
Nada me motiva más.
No quiero estar.
Por favor...
Déjenme descansar.

Vean el lado poético de suicidarse y creer que no vale la pena luchar.

martes, octubre 23

D u e l e

Duele.
Fingir estar bien todo el tiempo...
d u e l e

No puedo no escribir cosas tristes. No puedo no creer que estoy haciendo todo mal.

Que mientras más intento estar.
Más me estoy yendo a esa enormidad.
La enormidad vacía.
La enormidad que se convierte en miedo y me abraza.

Pero extraño mi casa.
Ya son casi 365 días en soledad.
Casi 365 días aprendiendo a luchar más.
Casi 365 días queriendo dejarme llevar.
Dejarme llevar por el hecho de que no puedo más. De que nadie me puede soportar. Y ahora lo comprendo más. Que nadie puede estar porque ni yo sé de qué se trata.

Auxilio. Me estoy ahogando.
Auxilio. Ya no puedo más.

Algo dice vete y nadie dice atate.

Pero bueno. Así estamos acá.
En la ciudad ficticia.
En la ciudad del no puedo más.

domingo, septiembre 30

¿Este mes llega hasta septiembre?

El frío ya no es frío.
Y repito una vez más que ésto es lo que más podré amar.
Observo la ciudad despiertan. La ciudad en la que unos aman y otros sólo cierran la puerta.
La ciudad que no es mía pero que me dice hola, ten un buen día.
La ciudad que me ha visto llorar. Y que me hace preguntarme qué más haré mal.
Me siento totalmente viva.
Me siento como esos que suspiran e inspiran.
El dolor se ha ido. No puedo verlo más.
Ella habla cosas sin sentido y yo si más que hacer sólo sonrío.
Ojalá entendiera que no puedo tenerla aunque crea.
A lo lejos veo las luces titilar. A lo cerca está Andrea hablando sin parar.
Yo debería ser cantante pero soy muy poco tolerante.
La terraza arropa el miedo que está detrás y creo que sí Dios existe debe creer que soy marginal.
Amigos, no llamen al 911, llamen a las 3 de la mañana y cuentenme de sus vacaciones más bonitas, de que la luna es fría y de que estoy divagando sin parar.

Quiero saber qué es que te amen de verdad.
Donde nadie está. Donde la poesía camina y el mar es sólo una utopía.

Amen(me) aunque no sea real.
Crean(me) que no me quiero suicidar.
Llamen(me) aunque crean que es tarde.
Abrazen(me) aunque ya nada sea como antes.

viernes, septiembre 28

Las estaciones del metro ya me las sé.

Los días se pasan y las estaciones del metro ya me las sé. Ya sé quién se baja, ya sé quién no volverá. Ya sé tanto que no sé cómo dejar de estar. Escribo mucho sobre lo mismo porque un día es igual al otro y aunque el sentimiento sea el mismo puedo creer que son antónimos.

Las palabras no ayudan. Y las preguntas sobre acciones mucho menos. Sólo es peor que alguien me salve. Sólo quiero paz y saber que podré mejorar. Pero lo veo lejos. Lo veo más allá de la enormidad que no quiero recordar. Aquella en la que perdí una vez y no sé cómo salí.

Veo personas extrañas con rostros conocidos. No sé si estoy loca o es que mi mente de mí se quiere burlar.

Hay que bajarse. Hay que salir a navegar. Quiero encontrarme con el amor y decirle que de mí se perdió.

Cada día puedo menos.

Cada día siento que puedo menos. Existe un trabajo que odio y consume cada parte de mí. Cada instante que quiero huir es una lágrima que en algún momento descubrí. Mi cuerpo cansado quiere dejarse llevar. Tal vez por una ola, tal vez por la inmensidad. No importa. Sólo quiere dejar de estar. Es que si tú lo sintieras entenderías lo difícil qué es luchar. Me duele tanto el corazón. Cómo si eso fuese posible. Como si eso fuese de color. Ya no quiero más esta vida, pero tristemente es con lo que tendré que lidiar. Hasta el final. Hasta un final absurdo que alguien más no querrá presenciar.

jueves, septiembre 27

Adiós al invierno.

No sé qué escribir cuando siento más de lo que podría imaginar.
No sé qué será de mí cuando todos se vayan y nadie pueda hacerme calmar.
No sé si sé algo.
No sé ni siquiera porqué lucho tanto.

Al final del día nublado hay poemas que me abrazan y canciones que me aman. No puedo estar sin el ruido de la ciudad. No puedo creer que habrá alguien dispuesto a estar.

Me siento tan sola aunque sonría y aunque existan buenos días para mi no son más que fragmentos de alguien que ya perdió su vida.

Perdiendo la noción del tiempo lloro aún cuando no quiero. Odio todo como si en algún momento aprendí a quererlo. No sé a dónde voy, ni quién va conmigo. Sólo sé que no quiero estar más. Que aunque cause dolor, sé que podrán sanar.

Ya las flores no me hablan y dudo de la historia del mar. Quiero estar sana pero perdí el sentido de la realidad.

No hay nadie aquí, ni allá. Sólo escucho mis suspiros en plena oscuridad.

Creía que podría más.
Creía que esto era todo lo que podía necesitar.
Y aquí estoy, equivocada, una vez más.

Adiós al invierno. Ese que me congelo los sentimientos.

jueves, septiembre 20

Pequeño hombre de traje azul.

Escribiré sobre el hombre de traje.
Él es guapo. Él me mira y no sé porqué.
Me gusta su barba y su pelo también.
Me gustan sus pestañas y su sonrisa misteriosa que me dice cosas pero no hace nada.
No sé quién es.
Ni a dónde va...
Pero me parece un poema...
De esos que te hacen suspirar.

Espero verle de nuevo.
Espero verle llorar.
Espero ver que es humano y
creer que se puede enamorar.
No de mí. No de ti.
Sólo del mundo que es demasiado gris.
Demasiado infinito para sus ojos.

Esos que quiero obtener.
No sé por qué escribo sobre él si ni siquiera lo volveré a ver.

Quizá es porque visualmente me encanta.
Quizá porque sólo quiero escribir mientras espero mi estación y no sólo estar parada...

Adiós pequeño hombre de traje azul.
Espero verte pronto y que me digas quién eres tú.

martes, agosto 28

Escritos abstractos.

Perdón por los daños y por los malos ratos. Si en algún momento dejo de existir, tengan presente que no siempre fui infeliz. Sólo estoy perdida. Un poco confundida.

Solamente espero que todos estén bien. Que entiendan de nuevo que no quise ser parte del caos que cause.

Flores. Árboles. Casas. Colores.
Autos. Camas. Olores. Sabores.

¿Dónde está él cuándo las lágrimas inundan una ciudad?

¿Dónde está él cuándo me he caído y no me sé levantar?

Me han cortado las piernas para que no me duelan más.
Me han cantando canciones que jamás volveré a escuchar.

Oh. Los colores.

Esos que me abrazan en medio de la noche frente a la estación. Cuando veo a alguien muriendo y nadie le dice adiós. Huele a licor. Licor barato. Ese que te quema por dentro y te deja tirado un buen rato.

La policía llegó. No hay nadie que me explique que fue lo que exactamente sucedió.

Llamen a su familia. Hay un muerto en la esquina. Llamen a su esposa. Para que cuando lo entierren le llore y se olvide que la engaño con otra.

Llamen a sus hijos. Que aunque no lo conocieron, le lloraran como lloran los poemas a las 5:55.

No entiendo nada. La casa es morada. Alguien me observa y el cuerpo sigue siendo cuerpo. La gente no llega y las sirenas de la policía no dejan de sonar. Me aturde el sonido. Me quiero ahogar.

Se lo han llevado. No entiendo porque mis escritos se están poniendo cada vez más raros. Ya es natural. El efecto de la soledad.

Distorsión de la realidad. La vida comprende y el ser humano no entiende. Contradicción. Tracción. Amor sin perdón. No hay una canción mejor.

Tengo tiempo que no te escucho llorar. La evaporación de sentimientos te ha hecho adelgazar. Ama de verdad.

Adiós. Ya no hay rencor. Espero que seas feliz y que recuerdes que yo también lo fui.

No más.

Alguien ha muerto y no soy yo. Qué envidia. Qué emoción.

Adiós amor. Y esta vez. No más canciones. No más dolor.

Estarás mejor. Así como lo estuve yo.

Con razón. Y sin perdón.

Ya no hay poemas que me saquen las espinas.

Soy el ser más insoportable que alguien puede conocer. No me siento orgullosa de ello. Siento que hago daño aún cuando es lo que menos anhelo. No quiero estar sola, pero es lo que será. Principalmente porque no sé amar sin lastimar. Yo creía que sabía pero los resultados me han dejado claro que soy yo quién no merece ser amado. Un carácter de mierda que a cualquier persona estresa. Una personalidad extraña que cualquiera espanta. Todo me molesta. Todo me lastima. Ya no hay poemas que me abracen y me saquen las espinas.

Gracias por las flores.

Él a veces quiere escribirle y decirle que espera que esté bien. Que no responda, que sólo sepa que aún le sigue pensando. Que aunque las cosas cambiaron, los buenos deseos no lo han abandonado.

Él a veces quiere pedir perdón. Por el daño que hizo y el que jamás cometió. Pero la realidad es otra. Él sabe que no puede hacerlo. Que su hermano dijo que si lo intentaba podía ir hasta preso.

Es una historia un poco abstracta. Él no la entiende pero cree que cambiará cuando el teatro caiga. No es Romeo, tampoco Julieta. Nada tiene sentido y el sol aún no ha declarado la guerra.

Él a veces cree que nunca dejará de extrañarla. Quizá porque los buenos momentos aún le acompañan. Pero también se siente lastimado. Lo trataron como nunca antes lo habían tratado. Por ser incomprendido. Porque su lenguaje no era el mismo.

Yo también espero que él se mejore y que ella algún día le llame y le diga: gracias por las flores.

Yo también espero que ella esté bien. Y que se arrepienta de lo que algún día dijo sin ni siquiera conocer.

Pero todo a su tiempo. Mientras tanto, yo les continuo el cuento. Que no es mío. Que jamás lo será. Porque yo no soy nadie y ellos jamás lo sabrán.

martes, agosto 14

No hay un día.

No hay un día en el que no quiera llorar, regresar, amar.

No hay un día en el que me pregunte, ¿hasta cuándo con éste dolor y ésta maldita soledad?

Sé que no necesito a alguien. Porque alguien engaña.

Sé que no necesito amor. Sólo necesito estabilidad y un poco de atención.

Sé que no necesito nada más. Nada más que estar con mi familia y sentir que son felices aunque el barco se esté desarmando.

Necesito paz.
No la conozco y ya la empecé a amar.

Juego pesado.

Creía que mientras más mal estaba, más podía escribir. Creo firmemente que es al contrario o es que mi mente me está jugando un juego pesado.

Me ha costado regresar. Ni siquiera tengo tiempo para intentar.
La vida es eso que se va cuando intentas luchar.

Creo en mí.
Y en que algún día seré completamente feliz.
Mientras... Sólo sonrió e intento fingir que soy enormemente feliz.
Para ver si me lo creo.
Para ver si cumple de tanto creerlo.

No quiero estar aquí.
Soy infeliz.

911

Es gracioso cuando comienzas a notar que siempre has estado sola y siempre lo estarás.
Llenas los vacíos con cosas banales porque ni siquiera con personas intentas hacerte sentir que vales.
Caminas, respiras, vas por ahí creyendo que el mundo cambiará, que vives en una película y ya sabes cuál será el final.
No hay vuelta atrás.
Sigues caminando cómo si supieras a dónde vas...
Ves personas que actúan diferente, te dicen que te quieren pero a tus espaldas se burlan de tus defectos y de lo mucho que te mienten.
No hay nadie.
Apagas la luz.
Se enciende una vela, ¿Quién está ahí?

Es la paz.
Esa que te llama por las noches pero no la dejas entrar.

¿Qué haces aquí?
Te vine a acompañar.
No me gustan los extraños.
¿Y por qué dejaste que te vieran vomitando en el baño?
Aló, 911, hay alguien en mi habitación
¿Puedes indicarme que síntomas posee?
No entiendo lo que trata de decir.

Cuelgan...
Cuelgan......
Cuelgan.

Despídete
No quiero irme
Despídete
Le besa la mejilla y siente que ha estado llorando.
¿Dónde estás por las noches cuando estoy sangrando?

Déjame ir.
Escríbeme un poema y daré todo por ti.

Adiós.
No, por favor.

Adiós.
El número al que usted marcó no puede ser localizado, beeeep

911
....
Hay alguien herido aquí.

Adiós.

Adiós.

Estoy tratando de amar éste lugar.

Hay un gran después. Un ser que no creí ser. Hoy me encuentro en un lugar al que nunca llegué a creer estar. Sola. Sin nadie que me abrace cuando esté mal. Nadie que me escuche así sea por escuchar. Pero, eso ya es más que normal.

La poca familia que tengo, no está.
Las pocas amistades que tenía, las tuve que dejar.
Aún hay gente que me quiere amar y yo verdaderamente no sé qué significa estar.
Aún hay gente a la que recuerdo, que aunque me hizo daño trato de ignorarlo y pensar en lo bueno.
Aún hay días donde no puedo continuar, días donde sólo pienso en dejarme ir y no importa quién llorará.

Es una tristeza que emigró. Un dolor de no sangró y un poema que alguien más me confío.

La vida es difícil pero bonita, lejos de la miseria y las rupturas.

Ya no sé qué pensar.
Estoy tratando de amar éste lugar.

domingo, julio 29

El día se consume en un suspiro.

El día se consume en un suspiro. La gente me dice que no todo siempre estará bien, que no puedo ser tan sensible ante el mundo porque sufriré tanto que no podré continuar en algún momento. Estoy arrastrando errores desde que tengo memoria y sólo sé que duele sonreír a medias. Que no puedo hacer que el mundo sea a mi manera, que debo dejar de creer que estoy llegando cuando en realidad no sé si ya comencé a ir.

viernes, julio 6

No soy feliz, ¿para qué mentir?

jueves, junio 7

Yo lo perdono.

A veces las personas comenten grandes errores pero al final terminan sintiendo arrepentimiento pero supongo que es demasiado tarde para actuar y simplemente viven por vivir aunque nadie les quiera más.

Creo que la supervivencia con un extraño que quizá no tiene el mejor pasado me hizo entender que el ayer no es el ahora y así de malo es lo que fue también lo es quien no perdona y revive el ayer.

Una persona increíble que me hizo sentir como en casa. Que me escuchó, que me abrazó y que siempre me ayudó. Una persona que está en mi corazón y siempre lo estará porque me enseñó sin querer que la compañía no está en una pareja o en una amistad de tomar los fines de semana sino de alguien que te escucha y que te pregunta: oye nena, ¿cómo andas?

Si me llevo un buen recuerdo es de éste ser que aunque nunca se lo dije yo lo perdono por lo que no me causó a mí en el ayer.

¿Saben qué es lo peor?

¿Saben qué es lo peor que le puedes decir a alguien que sufre de depresión?

Que sólo intenta manipular al resto a través de un suicidio ficticio y que mejor debería matarse.

A veces creemos que la gente exagera sus depreciones. Quizá porque esa gente ya lo vivió, lo superó y ahora le parece patética la idea. Es entendible. Pero particularmente creo que sí esa persona fuese yo lo que menos haría sería usar el suicidio como arma de manipulación o llamar la atención. Siempre he creído que si quiero llamar la atención salgo desnuda a la calle y estoy muy segura de que eso sí llamará la atención. No obstante si quisiera manipular gente lo haría de otras maneras. Pero, cada quien ve las cosas como quiere. Cada quien es feliz como cree.

Nunca he intentado manipular a alguien a través de ése tipo de excusas porque a mí también me parece patético pero decírselo a esa persona creo que sólo podría empeorar la situación. Pero al final ése tipo de personas con comentarios negativos sobre nuestras vidas son las que al final nos ayudan a ser más fuertes.

Quizá en unos años ésto me de risa.
Quizá en unos años siga pensando que nadie me entiende y cree que me conoce sólo porque en algún momento le regresé la sonrisa.

Quiero agradecer a quienes estuvieron para mí en mis días más tristes. A quienes ayudaron a pesar de causar daños. Sé que es contradictorio por mi escrito anterior pero que crea que no fueron lo suficientemente buenos para mí no significa que no merezcan las gracias y espero volver a coincidir. Gracias por hacer que éste tiempo en Colombia haya sido satisfactorio. Yo siempre trato de recordar a las personas por lo positivo porque así espero que me recuerden a mi, pero, ¿a quién engaño?, eso no existe así como así.

Me dije a mi misma.

Hace tiempo me dije a mi misma que no me enamorara en un país en el que estaba de paso sabiendo que me quedaría acá por el resto de mis días si así la vida lo permitía y aún así conocí gente y entregué mucho de mí. Quizá al final las cosas no terminaron bien. La gente me hizo daño y yo también fui la villana aunque no me lo quiera creer porque no es muy propio de mí. Puedo decir que lo que más me decepcionó es que conocí gente que al principio me ayudó y luego un cuchillo me clavó. Lo que más me decepcionó es que la gente que creí comprensible y bonita fue la que peor me trató. Y en eso consiste todo, rodearte de gente que sólo lástima aunque ayuda de algún modo. No quiero más de esto y si me voy prometo no querer de nuevo. Ni en otro país existió alguien para mí. Alguien que me hiciera feliz sin mentir. Sin pensar cosas malas de mí que nunca fui.

viernes, mayo 25

Quizá no sea, pero puedo ser.

Quizá no sea la más bonita, ni la persona más simpática e increíble que exista pero eso ya no me importa, al final, sólo quiero estar sola.

Descubrí que para el amor no estoy preparada. Que sólo debo pensar en luchar y esperar que las cosas sucedan cuando deban pasar.

Me alegro por los que aman y no engañan. Me alegro por la gente que merece más. Me alegro por mis heridas que algún día van a sanar.

Cosas que extraño y me hacen llorar en un día soleado.

Hoy voy a escribir sobre las cosas que extraño y me hacen llorar en medio de un día soleado.

Extraño despertar en mi cama, escuchar a mi mamá gritar y hacerme sentir mal porque no quiero entender que no sé qué es hacer las cosas bien.

Extraño llorar en mi habitación, creer que Dios no existe y el amor me olvidó.

Extraño ir a la universidad y hacerme creer que estudio algo que amo de verdad. Ver gente reír y odiar.

Extraño estresarme por cosas que son tontas ls verdad.

Extraño sonreír en medio del humo y al alcohol. Creer que ser joven es lo mejor y que nadie me amará como sé amar yo.

Extraño a mi familia bonita, esa que me hace feliz aunque nunca se los diga.

Extraño a la gente real. No a la que encontré en medio de un camino frío y lleno de maldad.

Extraño tener paz. Esa de despertar y ver a mis papás.

Extraño lo que creía ser. Extraño amar como nadie ama y conformarme con lo poco que me solían dar.

Extraño esa vida mediocre y el pasado que aún no asimilo pero quiero olvidar.

Extraño sentirme en casa y tomarme las cosas con calma y creer que todo bien estará.

No me importa.

No importa cuántas personas he besado porque quizá a nadie he amado.
No importa cuántas veces he mentido porque al final yo misma mis mentiras me he creído.
No importa quién me amó porque al final no me importó.
No me importa quién me lastimó porque al final silenciosamente esa persona se quebró.
No me importa hacer creer que no siento nada porque al final nadie cree que soy buena y que lloro por las noches porque recuerdo las malas palabras.

Algún día contaré la historia real.

Quisiera escribir más bonito. Sin menos drama y más lírico pero no insípido. Quisiera escribir tanto sobre mis tristezas, pero es que eso es lo que me representa.

Soy masoquista por naturaleza. Me gusta verme mal porque sé que después no dejaré de pensar y sonreírle a todo lo que se me cruce por el frente.

Al llegar aquí nunca supe que iba a suceder. Tenía otro tipo de expectativas que ya no recuerdo. Debo confesar que las peores cosas las viví en éste país, pero también las mejores. Aprendí tanto que siento que quiero más, pero supongo que es hora de buscar otro lugar.

No sé qué sucederá. Sólo sé que la ciudad me hace llorar. Llorar de felicidad. Porque conocí y fui feliz y en medio de ella descubrí que el mal existe y te abraza cuando no te das cuenta. Que la gente es mala y más de lo que uno piensa. Pero que también hay gente que se preocupa por ti y no espera nada a cambio. Gente que merece el cielo y espero lo consiga. Gente que me merece paz y espero que la viva.

Algún día contaré la historia real. No sólo la triste sino la de la felicidad.

lunes, mayo 21

Siempre hay gente.

Siempre hay gente que está de más. Gente que lo único que quiere es verte mal, porque sí, porque ése es su único motivo en el mundo. Porque no saben para qué existen, y por inercia hieren.

Siempre hay gente que me dice que debo cambiar. Que lo que soy asusta y no merece que alguien se quede. Gente que está podrida. Que el odio les consume y quieren que el resto esté peor.

Gente que te mata a cada segundo y disfruta verte sangrar y sentirme confundido.

Gente que desearía no conocer jamás.

Pero, aún no he aprendido del todo a diferenciar.

Gente que me dice que no es como pienso. Que el mundo no está yendo a mi alrededor. Que debo crecer pero ellos hablan y hacen el mal en nombre de un Dios.

Pero ahí voy. Conociendo al diablo en rostros distintos. En palabras que nunca creí que él podía conocer.

viernes, mayo 18

Reflexión del 18

Cada día un error distinto, un problema más, y ahora me pregunto, ¿qué más me podrá pasar?

Mientras más escucho el "todo estará bien", peor se ponen las cosas.

Creo que nunca me había sentido tan mal como me siento ahora. Quizá no deba importarme qué piensa la gente de mí y si tienen una mala idea de lo que soy, pero lo hago. Porque no soy lo que creen ser, pero ya no puedo cambiarlo sólo debo mejorar yo e intentar salir de ésta.

Me siento perdida sin ninguna opción. Me siento rota intentando fingir que no soy yo. Lo único que quiero para mí es paz pero qué difícil conseguirla cuando todo me sale mal.

Me han dicho que esto sólo es el trailer de lo que vendrá. Tengo que ser fuerte y no sé por dónde empezar. Quiero ser fuerte pero me duele cada herida y es difícil de sanar.

No sé cómo terminen las cosas, sólo les pido perdón. Perdón por dejarles entrar en mi vida y hacer que las suyas fuesen más oscuras.

Quizá es verdad. Quizá estoy loca y sólo debo aceptar mi realidad. O quizá no, quizá sólo deba madurar más. Quizá nada es como creo pero aún se puede soñar.

Fracase entre los libres, y hoy me estoy ahogando en un vaso que ni siquiera está lleno. Es que soy de los frágiles, de los buenos para nada y de los que mueren jovenes a causa de una mala racha.

Pero intentaré ser mejor. Intentaré salvarme y decirle al mundo que aquí estoy yo.

Yo para más.
Yo para que nadie más me vea llorar.
Yo para seguir adelante y reírme de los que me trataron mal.
Yo para ser feliz.
Yo para creer que todo lo puedo si existe la magia en mí.

viernes, mayo 11

Ya no me quedan lugares para llorar.

Y la nostalgia me persigue, entonces lloro donde no hay que llorar.

Entonces muero, cuando no hay que dejar luchar.

Entonces creo, cuando no debo confiar.

Entonces pienso, cuando sólo debo actuar.

Entonces, ¿qué?

Si me voy lejos, ¿me buscarás?

5 am

Corriendo en una habitación oscura, tengo espasmos a través de los sonidos, una canción de Morrissey o algún blues del sur. Las drogas sólo ocultan el sentimiento que no quiere irse realmente. No encuentro amor en el fondo de una copa de cristal. Y no sé lo que tengo hasta que se ha ido. Y no sé a quién amar hasta que estoy perdida. Y no sé cómo sentirme hasta que los momentos han pasado. Me gustaría vivir como si estuviese hecha de cristal. ¿Es ésto lo que realmente imaginé?

No tendré 21 otra vez.
En la neblina trato de ver los colores, y los problemas de repente tienen más de un sentido y la forma en la que he estado viviendo harán que termine en una tumba pronto.

Me siento tan sola.
Tan vacía.
Tan ya no más...

Les juro que éste año será el final.
Ya no puedo continuar.
No quiero seguir luchando si vacía me siento.
No quiero sonreír, ni tampoco seguir existiendo.

domingo, mayo 6

Personas que siempre estuvieron.

Sólo han existido dos personas que creo que me han amado. Me han amado porque yo no les amé. Les dejé entrar y ni siquiera sé porqué. Él tenía razón. Quizá sólo porque nadie más me amó. Sí. Han sido dos. Y sí están leyendo ésto es porqué saben que nunca nadie más me mereció. Quizás no fui la mejor persona. Quizá les dejé entrar porque no había de otra. Pero, estoy segura que no importa a donde me lleve la vida o toda esa basura ficticia, sé que él y ella estarán ahí. Porque en mis días más tristes me intentaron hacer feliz. Aunque no les pertenecí, fue suficiente hacerles saber que me hacían feliz. Gracias por los días bonitos y perdón por los daños. Sé que encontrarán a alguien que los ame demasiado. Y si no saben sobre quién escribo por lo menos quiero que sepan que alguna vez me hicieron sentir que vivir era lindo.

Aunque debería revelar sus nombres sólo diré que él era esa persona que me tomó en cuenta desde el inicio. Desde que comenzamos a estudiar algo que nos hacía sentir algo bonito. Y a ella, a ella la conocí por ahí, o mejor dicho, ella me conoció a mí. Y créanme, siempre estuvieron para mí. Creo que nunca les merecí. Pero si están acá y saben que estoy hablando sobre ustedes; ¡Gracias por todo y espero verles algún día, lejos de todo éste caos y lleno de gente que me olvida!

Reinicios no cumplidos.

Este es el año de los reinicios no cumplidos.
El año de la soledad y los días prácticamente no vividos.
El año donde realmente no quiero estar.
El año donde sé que hay algo que está mal.
El año donde sólo quiero escapar.

Amigos, ¿Dónde están?
Cierto. No existen. Ni existirán.

No me siento cómoda.
Quiero paz. Pero, ¿Cuál es ésa paz?
Sólo quiero quedarme en casa.
Sólo quiero sentir que alguien no miente y me abraza.

Despertado como quien no quiere despertar.

Había despertado como quien no quiere despertar. Como quien quiere ser amado y amar. La tristeza me acompañaba otro día más. Otro día más haciéndome sentir mal. Sí. Es cierto. Lo peor de la soledad es que sigo estando conmigo. Necesito algo de ruido. Mi imaginación no está para tanto. No está para imaginar que hay alguien aquí. Quiero huir. No sé si deba regresar. No sé qué me hará reaccionar. Necesito un abrazo. Un abrazo real. Estoy sola; completamente rota. Necesito a mi mamá. Necesito a mi papá.

Quiero escapar.
Ya no puedo más.
Ya no quiero aparentar que tendré un bonito final.
Ya no sé qué más pensar.

Nota de la semana y el querer huir.

Me gusta leer los escritos que hay en toda la ciudad. Demasiada ganas de no estar. Creo que estar rotos no es tan malo. Siempre hay algo que nos motiva cuando estamos cansados. Mi motivación es mi familia porque estoy en el momento en el que viajar por el mundo me parece ridículo. Siento que cuando lo logre sentiré un gran vacío. Porque sí. Los sueños que se hacen realidad también duelen. También te colocan nombres y te piden que te quedes. Quisiera decir que soy feliz aún cuando ciertas cosas se me hacen fáciles pero realmente siento que no nací para seguir. Demasiado drama. Demasiadas de querer huir.

Nota de la semana

Últimamente todo me está saliendo mal, mi pregunta es: ¿Cuánto tempo más podré aguantar?

El estrés me arropa y las ganas morir no salen de mi mente y me hablan en varios idiomas. Creo saber que quiero pero aún así no encuentro motivación y me quiero rendir. No hay nadie aquí que me diga que me calme, que puedo resistir. Demasiado tiempo para pensar, pero, ¿realmente puedo continuar?

La misma pregunta en demasiados sinónimos. La misma pregunta y aún está el demonio. Él me está mirando. Mientras fuma. Mientras llora. Creo que también le han hecho daño.

miércoles, abril 25

Necesito estar ebria y reírme como si no hubiese un mañana. La necesito a ella aunque ya no pueda tenerla. Y no la extraño, pero sólo quiero escribir, ¿y de quién más podría hacerlo si fue la última persona en la que creí?

Es cuestión de ser feliz y vivir al máximo. Pero qué complicado todo cuando sientes que no puedes seguir luchando. Me siento enferma. El estrés me está consumiendo. Yo misma me lo estoy creyendo. Sentirme así lo único que logra es que quiera huir.

Qué día tan estresante. Ni siquiera puedo comer o dormir. Sólo me mantengo despierta haciendo nada. Odiando todo con mi alma. No sé si Le extraño o le quiero seguir olvidando. No sé si dejarme ir o seguir luchando. Estoy exhausta de complicarme tanto. Estoy cansada de estar sola y esperar tanto. Si la gente supiera lo fácil que soy de sorprender haría más cosas bonitas por mí y me mantendrían feliz. Pero no hay nadie aquí. Sólo mi tristeza, y mis peleas internas.

Y allí quedó.

Había despertado entre el humo y el olor a cerveza. En el piso de abajo alguien tocaba moon dance con una tristeza que me hacía arder la sangre que corría por mis venas. Me coloqué un suéter y dejé mis piernas libres y erizadas por el frío de la mañana, encendí un cigarrillo y miré por la ventana. Había alguien en la ventana del frente que me miraba fijamente, como si tuviese mucho rato esperando el hecho de que yo me asomara. Sonreí pero él seguía mirándome. Serio y prácticamente sin ningún movimiento. Luego de terminar el cigarrillo regresé a la cama que aún estaba desordenada. El gato había dejado sus pelos en todas partes y aún habían pétalos de las flores que alguna vez alguien me regaló y por alguna extraña razón allí terminaron. No es lo que están pensando, pero tampoco puedo demostrar lo contrario. Tomé una ducha caliente, me vestí y salí a caminar. Sin rumbo. Sin compañía. Y al regresar escribí unas cuantas letras vacías. Me encontré con el chico en el ascensor, me miro fijamente por fin sonrió.
- Hola señorita, ¿sabes quién soy yo?

Abril lluvioso.

Se levantó esa mañana fría y lluviosa de Abril con una sonrisa criminal entre los labios. Era el sueño que había tenido que la había inducido a despertar con una felicidad tan sofisticada. Creía que quedarse en casa debajo de las sábanas la iban a salvar de la maldad del mundo. Pero quería creer que había gente buena. Quería creer que podía existir alguien afuera que realmente valía la pena. Pero si era así, ¿qué tan lejos podía ir?

Tenía miedo. Era frágil. Sabía amar.

Créanme. La gente que sabe amar siempre sale jodida. Siempre. Pues las personas tienen tendencias de dañarles pues es un placer interno el ser la parte mala en una relación con alguien así. Es como que te quieren joder porque sí.

Quería saber si estaba dispuesta a ser feliz sin preocupaciones, pero es que ella era terca y llena de buenas ambiciones.

Perdiendo la existencia.

Había perdido los días nuevamente, había caído en ése vacío existencial que te impide respirar. Había notado cuán importante era el mundo y pasarla bien junto a gente que le hacía sentir completo. Él era un alma en pena buscándole sentido a lo sin sentido y ella no era más que la dueña de sus latidos.

Pero ahí estaba yo, otra vez, escribiendo sobre alguien cuya existencia no era real y las letras me abrazaban puesto que suplicaba reciprocidad. Que esa sed de sentirse querido era intermitente. Que ése amor que quería dar era fría y elocuente.

Me preguntó sí sabía que era quedarse, le contesté que no, pues nunca sabía ni quién realmente era yo.

viernes, abril 20

Quiero dibujar pétalos en el cielo para cuando pienses en mí sepas que cuando me voy, nunca más regreso.

Me gusta usar medias y alimentar a un perro que no es mío, sigo odiandote aunque no leas lo que escribo.

jueves, abril 19

Déjenme morir.

No sé qué me gusta más, si llorar o fumar...
Creo que fumar llorando.

Estoy jodida, amigos. Bien jodida. Creyendo que podía di hasta lo que no tenía, ¿para qué?, la respuesta la conseguirás en la página 3 del maldito libro que no dejarás de leer. Me pregunto quién me consiguió, me hubiesen dejado escondida; allí nada dolía.

En un país que no es mío y nunca lo será me encuentro perdida en lágrimas y cartas que no volveré a redactar, me pregunto, ¿así de dulce sabe la soledad?

Déjenme morir. A ver si por fin soy feliz.

Sola.

Ésta noche me siento sola.

Sola como cuando te vas por horas y nadie en casa te espera.

Sola como cuando la comida se enfría esperando a tu pareja y nunca llega.

Sola como alguien importante se va, y sabes de antemano que no verás nunca más.

Sola como cuando lloras en un cuarto oscuro y no hay nadie al otro lado escuchando si sigues ahí o no.

Sola como que si me dejo morir, nadie llorará por mi.

Sola...

No sé sabiendo.

No sé cuánto mido, a veces hablo demasiado, creo que no soy superficial y me gusta el café al despertar.

No sé qué es el pasado pues puedo fingir que no lo viví y aunque todos me lo recuerden yo insisto en que nunca estuve allí.

No sé qué es que te regalen flores, no sé qué es viajar y ser feliz y aunque así parezca me gusta decir que no es así.

No sé qué es que te amen incondicionalmente, una vez lo creí sentir pero al llegar el invierno, no había nadie allí.

A veces creo que no sé escribir, y otras creo firmemente que para esta mierda nací.

jueves, abril 12

Volví al planeta tierra.

Ojalá tuviese un auto en momentos así. Para salir en él y perderme en algún bosque, para creer que estoy feliz cuando no sé ni cuál es mi nombre. No tengo suerte por eso no existe. Y aún así, no creo. Volví al planeta tierra, donde se que nadie me quiere y me necesita despierta.

¡Llamen a un doctor!, quiero ver su reacción.

¡Llamen a mi mamá!, no quiero ver su reacción. Quiero que sepa que la amo y en algún lugar estaré mejor.

¡Llamen a mi papá!, quiero pedirle perdón, estoy segura de que pude ser mejor.

¡Llamen a mis amigos!, si es que existen, si es que no me los imagino.

¡Te llamaré a ti!, fue lindo verte suspirar por mí.

Las canciones de Bon Iver me llenan de flores el corazón. Imagino un atardecer donde estoy junto a vos. No me miras, no me escuchas, no me abrazas. Sólo estás ahí, disfrutando del paisaje que inventé para ti porque te cuesta tanto sonreír como a mí.

Estaré mejor mañana.

Demasiada responsabilidad el permanecer cuerda. Demasiada responsabilidad sobrevivir. Esto no es para mí. Sólo quiero morir.

Sí, sé que hay gente que le va peor, pero, ¿qué culpa tengo yo de no ser fuerte y querer ver todo mejor?

Nada puede salvarme; ni los poemas, ni las canciones, ni las películas. Ni siquiera mi álter ego que a veces dejo salir.

¿Qué estoy haciendo aquí?
Ni en otro país puedo sonreír.

Nadie me extraña porque yo no lo hago. Alimento un cuerpo que no es mío, ya no me reconozco, quizás es porque he llorado tanto...

Los recuerdos me inundan el alma y mis lágrimas limpian la sangre derramada.

Sólo es drama...

Estaré mejor mañana...
O pasado...
O el lunes...

O nunca.

Yo quiero luchar por mis sueños pero francamente ya los estoy perdiendo. Me han abandonado. Se han cansado. Ni para ellos soy indispensable; triste porque yo los creé.

Me estoy yendo aunque mi cuerpo continue aquí. Extraño mi casa, el único lugar que recuerdo de mí.

Estoy lloviendo y siento mis pies mojados. ¿Hasta dónde llegaré si no me siento a mi lado?

Me hace falta inspiración. Recorrer el mundo ya no es mi motivación. O quizá sea sólo hoy.

Me siento niña otra vez. Llorando como si fuera a suicidarme a las 10.

Ya no quiero estar aquí.
Ya no quiero existir...



Ésta vez para siempre.

Ya no tengo sueños.

Hoy es uno de esos días donde me quiero dejar ir. Caminar por horas sin rumbo alguno. Perderme. Morir.

Completamente sola.
Completamente vacía.
Completamente nada.

Ya olvidé cómo abandonar todo, pero quiero hacerlo.

Ya no sé quién es la persona que veo en mi reflejo.

Ya no tengo sueños.

sábado, abril 7

Reinicio.

He querido renunciar tantas veces como he sonreído por sonreír. Pero, es qué no le encuentro sentido a ésto. La única razón para continuar es pensar en mi familia y en una recompensa ficticia que está por llegar. Porque no tengo más que escribir sino es sobre el dolor. Sobre lo que no quisiera sentir jamás pero se manifiesta en cada letra, en cada parte de un día lluvioso y lleno de corazones frágiles luchando por un mejor futuro. Y creo que no quiero saber el final, quiero crearlo, quiero hacerlo distinto. Quiero cumplir mis pequeñas metas a largo plazo, esa manía de morir y no ser olvidado.

Quizás las personas con las que podemos tener grandes conversaciones están a nuestra vista pero por años hemos ignorado. Es grandioso poder decir que lo he vivido. Que lo he intentado. Es hora de comenzar a escribir esta historia, la que he conocido.

jueves, marzo 22

A veces siento que puedo oler la tristeza de otros. Entonces, por dentro lloro. Por inercia no pienso en lo que hicieron para que la vida les devolviera su maldad con tristeza. Y sólo quiero llorar. Y sólo quiero darles de la felicidad que yo siempre deseo. Porque así seré un poco más feliz. Más consciente de que no todo es para mí. Yo sólo quiero que estemos bien porque merecemos tanto. A pesar de lo malo. A pesar de no creer que necesitamos tanto.

Sólo hace falta alguien.

A veces sólo necesitamos que alguien haga ruido a nuestro alrededor para que no podamos escuchar a nuestros miedos. Alguien que caliente el café y no se preocupe si está demasiado dulce o demasiado caliente porque sabe que igual te lo tomarás pensando en las canciones que alguien más te dedicó y no fue precisamente quién te lo sirvió. A veces sólo necesitas a alguien que cierre la puerta al salir porque sabe cuánto odias eso. A veces sólo necesitas a alguien que prepare tu comida favorita porque sabe que eso te haría tan feliz como una película de SW. A veces sólo necesitas a alguien que te lea sus citas favoritas de Julio Cortázar. Alguien que esté ahí cuando llueve y el agua entre por las ventanas. Alguien que te vea sonreír y piense que eres la creación más perfecta que alguien pudo crear. Sí, sólo falta alguien que alegre los días de caos y gritos internos. Alguien que se quede a pesar de tus miedos.
Sólo hace falta alguien...

Es fácil decir qué odio.

Odio la manera en que me duelen los brazos por tener que sostenerme en el transporte público. Odio escuchar conversaciones telefónicas en éste mismo a las 6 de la mañana. Odio que me guste caminar y que de repente comiencen a dolerme las piernas. Odio no terminar de aceptar la rutina que debo seguir en ésta vida adulta. Odio la melancolía porque ya no es mi mejor amiga. Odio el caos que me agobia mentalmente. Odio sentirme nadie. Odio saber que jamás podré terminar la universidad. Odio el miedo que existe dentro de mi adversidad.

Cuando quiero con todo el corazón soy más vulnerable.

Entendí que cuando ya no puedo querer más porque ocupe todas las formas es que soy humana. Frágil. Incomprensible. Frágil, sí, otra vez. Y todo me lastima. Todo me hace sentir pequeñita. Y no puedo más porque duele. Y el dolor me llena de agujeros el pecho y trato de colocarle nombres pero no encuentro. Es como un sueño sin sentido, esos en los que despierto y no te encuentro conmigo. Tu nombre se complementa con mis fantasmas y las letras que ya dediqué no sirven de nada. Amor, por favor no te vayas.

domingo, marzo 11

Gracias por los poemas y las pequeñas cicatrices, de allí aprendí que prefiero un arco iris en días grises. Nunca escribo para ti porque al querer hacerlo me escribo a mi. Porque yo te inventé porque puedo darte vida cada vez quiera. Cada vez que te necesite cerca. Eres mi otro yo, lo que escondo y que encuentro en cada letra, para sentirme más feliz, y un poco más completa.

Carta para un desconocido.

Hola, sé que no esperas ésto, ni de mi, ni de nadie más porque sé que en las noches lloras y suplicas ya no más.
Ya no más a la tristeza y al desorden entre tus piernas.
Ya no más a los días lluviosos pues odias congelarte cuando vas a afuera.
Ya no más a toda la ansiedad
tu mejor amiga
tu única compañía

Sé que no escuchas, ni lees mis mensajes 
por eso hoy me tomaré el atrevimiento de ir a buscarte
hacerte entender que nada bueno puede suceder
si sigues allí
enterrado
ahogado
casi que con el alma en pedazos
no sé si vayas a recibirme
hace mucho que no quieres saber de nadie 
que no sea el chico de la pizza 

La correspondencia te arropa
y la cena parece que se hace sola

huye

abreme

no me voy...

jueves, febrero 22

Soy más manías que persona.

Suelo ser exagerada y creo tener siempre la razón pero aún cuando no, lo acepto, y respeto al resto.
La gente suele decir que estoy obsesionada con la depresión y el suicidio, quizá sea algo cierto, por eso creo que nací para esto. Ser poeta y odiar al resto. No me gusta denominarme, no me gusta llamarme como otros lo hacen, pero yo sólo trato de romantizar todo, así me gusta, así me obsesiono. Quizás muchos hayan lidiado con grandes problemas que los llevó a la depresión, también yo, y hoy por hoy soy mejor gracias a lo que nadie más de mi conoció. Solía ser desordenada pero aprendí que es el peor hábito que alguien pueda poseer, hoy por hoy si conozco a alguien que es participe de ello, quiero huir. Me da estrés con facilidad. Odio el ruido, odio las canciones sexuales en inglés, me causa gracia que le llamen música a eso y exista gente que se desviva por ello. Me gusta el café, y en ocasiones odio que me guste. Pero es que es algo que siempre compartí con mi familia y ahora hacerlo siempre me hace creer que estoy con ellos. Uno en la mañana, uno por la tarde y quizás dos para la cena, así es como sobrevivo a vivir sin anestesia. Me encanta el ají, es algo que heredé de mi papá. Odio el pan pero aún así lo como. Exagero de emoción con las cosas que me gustan, para mí es lo más preciado, lo que me hace ser y sentirme extasiado. Odio tomar café en vaso, odio ir al baño y que no le hayan bajado, odio las injusticias, los prejuicios y las malas noticias. Odio casi todo que no hacerlo me resulta hilarante. Odio caminar detrás de gente que lo hace lento. Odio caminar con gente que se queja por hacerlo. Odio el racismo, odio el machismo. Odio a los hombres que creen que lo saben todo, odio a las mujeres que van por ahí rompiendo corazones. Me gustan las flores, los chocolates y el aguacate. Me gusta cuando digo cosas bizarras de mí y luego alguien las recuerda. Es lindo saber que alguien te presta atención. Me gusta escuchar pero también hablar. Y sino hablo contigo, es porque me caes muy mal o simplemente no me das comodidad.

El amor verdadero es peligroso.

Tengo miedo de enamorarme y terminar quedándome donde no debería estar.
Tengo miedo de amar a alguien y que me vuelvan a reemplazar.
Tengo miedo de quererte tener para siempre y que un día me digas: ya no más.
Tengo miedo de entregarte lo que nadie más puede tener fácilmente y que reacciones y digas: ya no me interesa tenerte.
Tengo tanto miedo que no quiero tener miedo, me sigo contradiciendo e intento quererte y disfrutar el momento, pero es que eres más de lo que he esperado, eres un lienzo que merece ser pintado, eres todo lo que alguien desearía y me da miedo que lo descubran y dejes de decir que eres sólo mía.

Experiencia inmigrante.

Creemos que irnos de nuestro país es lo mejor que nos puede pasar en la vida, sí, así es. Pero, también es una de las peores experiencias que podemos vivir como jóvenes. Mi sueño siempre ha sido viajar por el mundo, conocer culturas, personas, aprender y dar a conocer lo que sé y lo que soy. Supongo que es algo que comparto con muchos. Pero, llegar hasta allí no es muy fácil para algunos.

No sé si alguien me lea, realmente no tengo la certeza de eso, pero, aún así quiero compartir con quien sea que esté leyendo esto mi experiencia como inmigrante. 

La vida universitaria no era lo mío no porque no amara mi carrera, no porque no amara estudiar no porque no quería ser alguien importante con un titulo que mostrar. Sino que simplemente mi país no estaba pasando por un buen momento. Luché y vi gente luchar por un futuro que no sucedió porque aunque estemos vivos no estamos en el país que nos creó. Quizá no tuve la vida de muchos en mi país, comer en los mejores lugares, conocer los mejores bares o incluso, lucir la mejor ropa que pudiese existir en su época. No. Pero tuve algo mejor, tuve la oportunidad de estudiar una carrera que quería, conocí gente que me enseño el verdadero sentido de la vida, aprendí de los errores y causé grandes decepciones, pero lo más importante es que tuve padres y los tengo que dieron todo por mí. Que se preocupan y me dejaban ser. Que aunque sabían cosas malas de mí sólo me ayudaban a aprender. Trabajé mucho para salir del país, me di cuenta de que estoy hecha de grandes cosas y puedo llegar a donde quiera sólo debo caminar por espinas y nubes grises. 

Llegué a Colombia, país que nunca imaginé conocer, aunque estaba cerca, aunque resultaba fácil. Tuve a dos personas que me ayudaron y ayudé y por razones personales tuve que abandonar. Luego, me mudé con 7 personas que no conocía y poco a poco me han ido ayudando a cambiar lo que soy. Es difícil cuando ya sólo pienso en mí, pero también sé ayudar, sólo que soy selectiva como en la amistad. Se suponía que iba a hacer énfasis en todo lo malo que he pasado aquí, pero no quiero dar lástima cuando sé que hay gente que no tiene donde dormir. No todo es felicidad y fotografías bonitas para Instagram, también hay lágrimas y días de desdicha. En el que sólo quiero llorar, huir o terminarme de matar. Pero estoy en un punto donde intento hacerme creer que algún día tendré la vida que siempre soñé. Pero realmente no permanezco por esto, sino porque amo tanto a mis padres que no podría hacerles eso.

martes, febrero 20

Creo enormemente en el karma.

Porque lo he visto.
Porque lo he vivido.
Porque espero por él
aunque cuando no
quiero creer.

Bienvenidos a mi mundo.

El mundo en el que no me muero por nadie y sigo adelante.
Es gracioso porque hay personas que creen que me han roto
el corazón, lamentos decirle que no, aún no he llegado allí.

¿Que quise mucho a alguien? , sí.
¿Que me han abandonado? , sí pero pareciera que no.
¿Por qué? , porque no me duele, porque no lo recuerdo.

La vida es mucho más que estar mendigando amor...
Esperando que tu ex regrese o que esa persona que
ves de una bonita manera te preste atención.
Lo siento, pero para eso no nací yo.

domingo, febrero 18

Mami.

Aprendí a ser lo que soy gracias a ella, y aunque muchas veces nos sacábamos la piedra no había un día en el que no amara hablar y estar con ella. Soy lo que soy porque ella me enseñó y aunque no crean, la amo infinitamente porque nunca nadie más me entendió. Cree y creerá siempre en mí y a pesar de que ya no me despierte con sus gritos para mí nunca estará ausente. Es la mujer de mi vida, mi otra mitad, esa persona que me hace falta a cada segundo y me hace soñar. La amo como  nadie más sabe amar, la amo día y noche gateando hasta la inmensidad. Es tan perfecta que me hace querer amarla aún cuando no sé cómo más. No importa que seamos frágiles en un mundo lleno de imperfecciones, sólo importa lo que ella es porque es una ganadora. Mi gran luchadora.

martes, febrero 13

2018

Recién comenzó el año y siento que lo arrastro lentamente desde que nací.
Es como un llanto repetitivo, una canción sin nombre y un hombre cuyo nombre
no se inventó. Un poema mal escrito y una persona que nunca te amó.

Hablan de amar y hieren hasta ya no más.
Me incluyo porque al final sólo sé lastimar.

Hablan de estar y no están, hablan de pertenecer
y buscan en el diccionario el significado de querer.

Así somos
a u s e n t e s
i n c o m p r e n s i b l e s ...
Extraño tanto pero no quiero enumerar porque se lo tomarían personal.
De extrañar gente que no sea mi familia diría que a Julio, Reinaldo y a Pache.
SIN DUDARLO.


Porque no importa como nos unió la vida, no importa como nos separó o nos intenta juntar todavía.
Sólo importan ellos... 
Porque eran mi alegría.

jueves, febrero 8

Te extraño en todos los idiomas y en el que nos inventé. No importan las diferencias y las veces que nos alejamos, importan los momentos, esos en los que nos sentíamos eternos. Extraño hasta no extrañarte y me duele no estar ahí a tu lado y abrazarte. Contigo era reír a morir y hacernos saber que lo que pensaba el resto eran sólo cuentos. Te conozco tanto que me asusta, y quizá crean que soy exageradamente cursi al escribirte esto, pues sabes que puedo serlo más. Extraño ir a la universidad contigo, extraño cantar en el carro y jugar a carnaval con tus vecinos, extraño hablar en la madrugada, beber demasiado y llorar por nada, extraño tus visitas inesperadas, extraño que me hagas sentir amada, extraño que me digas groserías y te rías de mis tonterías, extraño durar cien días en tu casa, extraño verte ver la rosa de Guadalupe, extraño que te burles de mi por llorar viendo mis series, extraño tus abrazos, extraño mucho de ti y aunque una distancia nos separe, sé que estaremos otra vez juntos, porque comprendí que el vacío que me agobia no es otra cosa que no estar contigo porque a pesar del caos, eres y serás mi mejor amigo.

martes, febrero 6

A veces lloro sin querer queriendo desaparecer.

Lastimo cuando quiero porque no sé cómo no hacerlo.





Siempre he creído que soy buena para querer
para estar, para entregar (me)
pero...
tristemente es el momento de aceptar que no es así
pues hiero
lastimo
rompo.

Y así como pienso que nadie merece mi lágrimas
yo tampoco merezco las de alguien más.

No sé qué pasa.
Pensé que estaba apta para amar.
pero me mentí
pero creí en mi.

jueves, febrero 1

Otra tristeza más.

Tengo el grave problema de herir cuando quiero.
Por eso no debo.
No debo querer, no debo poseer.
No debo dejar entrar a nadie
ni dejar que nadie entre en mí
porque duele
porque lastimo
porque no merezco sentir los latidos.


miércoles, enero 31

Extraño cada lugar que me escuchó llorar.

Extraño caminar a casa, esa que me conoce y me arropaba en las noches
esa que sabía cuando lloraba, odiaba o a alguien necesitaba.
Extraño conversar cada día con mi mamá
escucharla gritar
escucharla decirme 
Darling, por favor, cambia ya.

Extraño ver la sonrisa de mi hermanito, ése que sabía
cual era mi programa favorito.
Extraño verlo llorar por mí.
Extraño hacerlo reír.

Extraño saludar a mi papá y darle un beso en la mejilla.
Extraño decirle que todo es por la familia.
Extraño cenar a su lado, extraño abrazarlo
y hacerle saber que he cambiado.

Extraño mi habitación, esa que me escuchó en los días más
tristes, ésa que siempre me arropó y me dijo:
no te sientas sola, aquí estoy yo.

sábado, enero 13

[Los sueños que se hacen realidad también duelen]
Nadie dijo que algo será fácil, nadie dijo que cumplir algún sueño y/o meta dolería tanto como me duele ahorita. Sí, duele. Estar lejos de casa duele... Duele extrañar gente que estaba ahí a cada segundo, duele todo.