No sé qué escribir cuando siento más de lo que podría imaginar.
No sé qué será de mí cuando todos se vayan y nadie pueda hacerme calmar.
No sé si sé algo.
No sé ni siquiera porqué lucho tanto.
Al final del día nublado hay poemas que me abrazan y canciones que me aman. No puedo estar sin el ruido de la ciudad. No puedo creer que habrá alguien dispuesto a estar.
Me siento tan sola aunque sonría y aunque existan buenos días para mi no son más que fragmentos de alguien que ya perdió su vida.
Perdiendo la noción del tiempo lloro aún cuando no quiero. Odio todo como si en algún momento aprendí a quererlo. No sé a dónde voy, ni quién va conmigo. Sólo sé que no quiero estar más. Que aunque cause dolor, sé que podrán sanar.
Ya las flores no me hablan y dudo de la historia del mar. Quiero estar sana pero perdí el sentido de la realidad.
No hay nadie aquí, ni allá. Sólo escucho mis suspiros en plena oscuridad.
Creía que podría más.
Creía que esto era todo lo que podía necesitar.
Y aquí estoy, equivocada, una vez más.
Adiós al invierno. Ese que me congelo los sentimientos.