Te recuerdo.
Te recuerdo como mi amor efímero.
Ése que me enseñó que no importa el tiempo dado, se puede querer y no irse a ningún lado.
Tu sonrisa.
Tus abrazos.
Tus labios.
Tus tatuajes.
Tu manera de enojarte cada vez que llegaba tarde.
No quiero llegar tarde de nuevo.
Pero ya no te importa.
Ya eres feliz.
Ya posiblemente le sonrias a otra.
Te imagino ahí. Sentado. Tomándote un café de tostao, viendo el atardecer entre la torre colpatria y la ciudad que no duerme y te abraza. Piensas en mí. En los videos que grababamos hablando sobre ti.
Éste es un vídeo de la vida de Darling
¿Y cómo es Darling?
Linda, rabona...
Yo sonreía. Tu cara es linda.
Y debo dejar de escribir porque sé que no te acuerdas de mí.
¿Y pensaste alguna vez como me sentí al respecto?
Sé que arruine todo. No sé cómo no hacerlo.
Quería verte una última vez. Que me miraras a los ojos, y me dijeras...
Por favor, quédate.