martes, agosto 14

No hay un día.

No hay un día en el que no quiera llorar, regresar, amar.

No hay un día en el que me pregunte, ¿hasta cuándo con éste dolor y ésta maldita soledad?

Sé que no necesito a alguien. Porque alguien engaña.

Sé que no necesito amor. Sólo necesito estabilidad y un poco de atención.

Sé que no necesito nada más. Nada más que estar con mi familia y sentir que son felices aunque el barco se esté desarmando.

Necesito paz.
No la conozco y ya la empecé a amar.