He querido renunciar tantas veces como he sonreído por sonreír. Pero, es qué no le encuentro sentido a ésto. La única razón para continuar es pensar en mi familia y en una recompensa ficticia que está por llegar. Porque no tengo más que escribir sino es sobre el dolor. Sobre lo que no quisiera sentir jamás pero se manifiesta en cada letra, en cada parte de un día lluvioso y lleno de corazones frágiles luchando por un mejor futuro. Y creo que no quiero saber el final, quiero crearlo, quiero hacerlo distinto. Quiero cumplir mis pequeñas metas a largo plazo, esa manía de morir y no ser olvidado.