Hay un gran después. Un ser que no creí ser. Hoy me encuentro en un lugar al que nunca llegué a creer estar. Sola. Sin nadie que me abrace cuando esté mal. Nadie que me escuche así sea por escuchar. Pero, eso ya es más que normal.
La poca familia que tengo, no está.
Las pocas amistades que tenía, las tuve que dejar.
Aún hay gente que me quiere amar y yo verdaderamente no sé qué significa estar.
Aún hay gente a la que recuerdo, que aunque me hizo daño trato de ignorarlo y pensar en lo bueno.
Aún hay días donde no puedo continuar, días donde sólo pienso en dejarme ir y no importa quién llorará.
Es una tristeza que emigró. Un dolor de no sangró y un poema que alguien más me confío.
La vida es difícil pero bonita, lejos de la miseria y las rupturas.
Ya no sé qué pensar.
Estoy tratando de amar éste lugar.