Quisiera escribir más bonito. Sin menos drama y más lírico pero no insípido. Quisiera escribir tanto sobre mis tristezas, pero es que eso es lo que me representa.
Soy masoquista por naturaleza. Me gusta verme mal porque sé que después no dejaré de pensar y sonreírle a todo lo que se me cruce por el frente.
Al llegar aquí nunca supe que iba a suceder. Tenía otro tipo de expectativas que ya no recuerdo. Debo confesar que las peores cosas las viví en éste país, pero también las mejores. Aprendí tanto que siento que quiero más, pero supongo que es hora de buscar otro lugar.
No sé qué sucederá. Sólo sé que la ciudad me hace llorar. Llorar de felicidad. Porque conocí y fui feliz y en medio de ella descubrí que el mal existe y te abraza cuando no te das cuenta. Que la gente es mala y más de lo que uno piensa. Pero que también hay gente que se preocupa por ti y no espera nada a cambio. Gente que merece el cielo y espero lo consiga. Gente que me merece paz y espero que la viva.
Algún día contaré la historia real. No sólo la triste sino la de la felicidad.