domingo, febrero 18

Mami.

Aprendí a ser lo que soy gracias a ella, y aunque muchas veces nos sacábamos la piedra no había un día en el que no amara hablar y estar con ella. Soy lo que soy porque ella me enseñó y aunque no crean, la amo infinitamente porque nunca nadie más me entendió. Cree y creerá siempre en mí y a pesar de que ya no me despierte con sus gritos para mí nunca estará ausente. Es la mujer de mi vida, mi otra mitad, esa persona que me hace falta a cada segundo y me hace soñar. La amo como  nadie más sabe amar, la amo día y noche gateando hasta la inmensidad. Es tan perfecta que me hace querer amarla aún cuando no sé cómo más. No importa que seamos frágiles en un mundo lleno de imperfecciones, sólo importa lo que ella es porque es una ganadora. Mi gran luchadora.