jueves, marzo 22

Es fácil decir qué odio.

Odio la manera en que me duelen los brazos por tener que sostenerme en el transporte público. Odio escuchar conversaciones telefónicas en éste mismo a las 6 de la mañana. Odio que me guste caminar y que de repente comiencen a dolerme las piernas. Odio no terminar de aceptar la rutina que debo seguir en ésta vida adulta. Odio la melancolía porque ya no es mi mejor amiga. Odio el caos que me agobia mentalmente. Odio sentirme nadie. Odio saber que jamás podré terminar la universidad. Odio el miedo que existe dentro de mi adversidad.