Ojalá tuviese un auto en momentos así. Para salir en él y perderme en algún bosque, para creer que estoy feliz cuando no sé ni cuál es mi nombre. No tengo suerte por eso no existe. Y aún así, no creo. Volví al planeta tierra, donde se que nadie me quiere y me necesita despierta.
¡Llamen a un doctor!, quiero ver su reacción.
¡Llamen a mi mamá!, no quiero ver su reacción. Quiero que sepa que la amo y en algún lugar estaré mejor.
¡Llamen a mi papá!, quiero pedirle perdón, estoy segura de que pude ser mejor.
¡Llamen a mis amigos!, si es que existen, si es que no me los imagino.
¡Te llamaré a ti!, fue lindo verte suspirar por mí.