No sé si alguien me lea, realmente no tengo la certeza de eso, pero, aún así quiero compartir con quien sea que esté leyendo esto mi experiencia como inmigrante.
La vida universitaria no era lo mío no porque no amara mi carrera, no porque no amara estudiar no porque no quería ser alguien importante con un titulo que mostrar. Sino que simplemente mi país no estaba pasando por un buen momento. Luché y vi gente luchar por un futuro que no sucedió porque aunque estemos vivos no estamos en el país que nos creó. Quizá no tuve la vida de muchos en mi país, comer en los mejores lugares, conocer los mejores bares o incluso, lucir la mejor ropa que pudiese existir en su época. No. Pero tuve algo mejor, tuve la oportunidad de estudiar una carrera que quería, conocí gente que me enseño el verdadero sentido de la vida, aprendí de los errores y causé grandes decepciones, pero lo más importante es que tuve padres y los tengo que dieron todo por mí. Que se preocupan y me dejaban ser. Que aunque sabían cosas malas de mí sólo me ayudaban a aprender. Trabajé mucho para salir del país, me di cuenta de que estoy hecha de grandes cosas y puedo llegar a donde quiera sólo debo caminar por espinas y nubes grises.
Llegué a Colombia, país que nunca imaginé conocer, aunque estaba cerca, aunque resultaba fácil. Tuve a dos personas que me ayudaron y ayudé y por razones personales tuve que abandonar. Luego, me mudé con 7 personas que no conocía y poco a poco me han ido ayudando a cambiar lo que soy. Es difícil cuando ya sólo pienso en mí, pero también sé ayudar, sólo que soy selectiva como en la amistad. Se suponía que iba a hacer énfasis en todo lo malo que he pasado aquí, pero no quiero dar lástima cuando sé que hay gente que no tiene donde dormir. No todo es felicidad y fotografías bonitas para Instagram, también hay lágrimas y días de desdicha. En el que sólo quiero llorar, huir o terminarme de matar. Pero estoy en un punto donde intento hacerme creer que algún día tendré la vida que siempre soñé. Pero realmente no permanezco por esto, sino porque amo tanto a mis padres que no podría hacerles eso.