miércoles, abril 25

Necesito estar ebria y reírme como si no hubiese un mañana. La necesito a ella aunque ya no pueda tenerla. Y no la extraño, pero sólo quiero escribir, ¿y de quién más podría hacerlo si fue la última persona en la que creí?

Es cuestión de ser feliz y vivir al máximo. Pero qué complicado todo cuando sientes que no puedes seguir luchando. Me siento enferma. El estrés me está consumiendo. Yo misma me lo estoy creyendo. Sentirme así lo único que logra es que quiera huir.

Qué día tan estresante. Ni siquiera puedo comer o dormir. Sólo me mantengo despierta haciendo nada. Odiando todo con mi alma. No sé si Le extraño o le quiero seguir olvidando. No sé si dejarme ir o seguir luchando. Estoy exhausta de complicarme tanto. Estoy cansada de estar sola y esperar tanto. Si la gente supiera lo fácil que soy de sorprender haría más cosas bonitas por mí y me mantendrían feliz. Pero no hay nadie aquí. Sólo mi tristeza, y mis peleas internas.

Y allí quedó.

Había despertado entre el humo y el olor a cerveza. En el piso de abajo alguien tocaba moon dance con una tristeza que me hacía arder la sangre que corría por mis venas. Me coloqué un suéter y dejé mis piernas libres y erizadas por el frío de la mañana, encendí un cigarrillo y miré por la ventana. Había alguien en la ventana del frente que me miraba fijamente, como si tuviese mucho rato esperando el hecho de que yo me asomara. Sonreí pero él seguía mirándome. Serio y prácticamente sin ningún movimiento. Luego de terminar el cigarrillo regresé a la cama que aún estaba desordenada. El gato había dejado sus pelos en todas partes y aún habían pétalos de las flores que alguna vez alguien me regaló y por alguna extraña razón allí terminaron. No es lo que están pensando, pero tampoco puedo demostrar lo contrario. Tomé una ducha caliente, me vestí y salí a caminar. Sin rumbo. Sin compañía. Y al regresar escribí unas cuantas letras vacías. Me encontré con el chico en el ascensor, me miro fijamente por fin sonrió.
- Hola señorita, ¿sabes quién soy yo?

Abril lluvioso.

Se levantó esa mañana fría y lluviosa de Abril con una sonrisa criminal entre los labios. Era el sueño que había tenido que la había inducido a despertar con una felicidad tan sofisticada. Creía que quedarse en casa debajo de las sábanas la iban a salvar de la maldad del mundo. Pero quería creer que había gente buena. Quería creer que podía existir alguien afuera que realmente valía la pena. Pero si era así, ¿qué tan lejos podía ir?

Tenía miedo. Era frágil. Sabía amar.

Créanme. La gente que sabe amar siempre sale jodida. Siempre. Pues las personas tienen tendencias de dañarles pues es un placer interno el ser la parte mala en una relación con alguien así. Es como que te quieren joder porque sí.

Quería saber si estaba dispuesta a ser feliz sin preocupaciones, pero es que ella era terca y llena de buenas ambiciones.

Perdiendo la existencia.

Había perdido los días nuevamente, había caído en ése vacío existencial que te impide respirar. Había notado cuán importante era el mundo y pasarla bien junto a gente que le hacía sentir completo. Él era un alma en pena buscándole sentido a lo sin sentido y ella no era más que la dueña de sus latidos.

Pero ahí estaba yo, otra vez, escribiendo sobre alguien cuya existencia no era real y las letras me abrazaban puesto que suplicaba reciprocidad. Que esa sed de sentirse querido era intermitente. Que ése amor que quería dar era fría y elocuente.

Me preguntó sí sabía que era quedarse, le contesté que no, pues nunca sabía ni quién realmente era yo.

viernes, abril 20

Quiero dibujar pétalos en el cielo para cuando pienses en mí sepas que cuando me voy, nunca más regreso.

Me gusta usar medias y alimentar a un perro que no es mío, sigo odiandote aunque no leas lo que escribo.

jueves, abril 19

Déjenme morir.

No sé qué me gusta más, si llorar o fumar...
Creo que fumar llorando.

Estoy jodida, amigos. Bien jodida. Creyendo que podía di hasta lo que no tenía, ¿para qué?, la respuesta la conseguirás en la página 3 del maldito libro que no dejarás de leer. Me pregunto quién me consiguió, me hubiesen dejado escondida; allí nada dolía.

En un país que no es mío y nunca lo será me encuentro perdida en lágrimas y cartas que no volveré a redactar, me pregunto, ¿así de dulce sabe la soledad?

Déjenme morir. A ver si por fin soy feliz.

Sola.

Ésta noche me siento sola.

Sola como cuando te vas por horas y nadie en casa te espera.

Sola como cuando la comida se enfría esperando a tu pareja y nunca llega.

Sola como alguien importante se va, y sabes de antemano que no verás nunca más.

Sola como cuando lloras en un cuarto oscuro y no hay nadie al otro lado escuchando si sigues ahí o no.

Sola como que si me dejo morir, nadie llorará por mi.

Sola...

No sé sabiendo.

No sé cuánto mido, a veces hablo demasiado, creo que no soy superficial y me gusta el café al despertar.

No sé qué es el pasado pues puedo fingir que no lo viví y aunque todos me lo recuerden yo insisto en que nunca estuve allí.

No sé qué es que te regalen flores, no sé qué es viajar y ser feliz y aunque así parezca me gusta decir que no es así.

No sé qué es que te amen incondicionalmente, una vez lo creí sentir pero al llegar el invierno, no había nadie allí.

A veces creo que no sé escribir, y otras creo firmemente que para esta mierda nací.

jueves, abril 12

Volví al planeta tierra.

Ojalá tuviese un auto en momentos así. Para salir en él y perderme en algún bosque, para creer que estoy feliz cuando no sé ni cuál es mi nombre. No tengo suerte por eso no existe. Y aún así, no creo. Volví al planeta tierra, donde se que nadie me quiere y me necesita despierta.

¡Llamen a un doctor!, quiero ver su reacción.

¡Llamen a mi mamá!, no quiero ver su reacción. Quiero que sepa que la amo y en algún lugar estaré mejor.

¡Llamen a mi papá!, quiero pedirle perdón, estoy segura de que pude ser mejor.

¡Llamen a mis amigos!, si es que existen, si es que no me los imagino.

¡Te llamaré a ti!, fue lindo verte suspirar por mí.

Las canciones de Bon Iver me llenan de flores el corazón. Imagino un atardecer donde estoy junto a vos. No me miras, no me escuchas, no me abrazas. Sólo estás ahí, disfrutando del paisaje que inventé para ti porque te cuesta tanto sonreír como a mí.

Estaré mejor mañana.

Demasiada responsabilidad el permanecer cuerda. Demasiada responsabilidad sobrevivir. Esto no es para mí. Sólo quiero morir.

Sí, sé que hay gente que le va peor, pero, ¿qué culpa tengo yo de no ser fuerte y querer ver todo mejor?

Nada puede salvarme; ni los poemas, ni las canciones, ni las películas. Ni siquiera mi álter ego que a veces dejo salir.

¿Qué estoy haciendo aquí?
Ni en otro país puedo sonreír.

Nadie me extraña porque yo no lo hago. Alimento un cuerpo que no es mío, ya no me reconozco, quizás es porque he llorado tanto...

Los recuerdos me inundan el alma y mis lágrimas limpian la sangre derramada.

Sólo es drama...

Estaré mejor mañana...
O pasado...
O el lunes...

O nunca.

Yo quiero luchar por mis sueños pero francamente ya los estoy perdiendo. Me han abandonado. Se han cansado. Ni para ellos soy indispensable; triste porque yo los creé.

Me estoy yendo aunque mi cuerpo continue aquí. Extraño mi casa, el único lugar que recuerdo de mí.

Estoy lloviendo y siento mis pies mojados. ¿Hasta dónde llegaré si no me siento a mi lado?

Me hace falta inspiración. Recorrer el mundo ya no es mi motivación. O quizá sea sólo hoy.

Me siento niña otra vez. Llorando como si fuera a suicidarme a las 10.

Ya no quiero estar aquí.
Ya no quiero existir...



Ésta vez para siempre.

Ya no tengo sueños.

Hoy es uno de esos días donde me quiero dejar ir. Caminar por horas sin rumbo alguno. Perderme. Morir.

Completamente sola.
Completamente vacía.
Completamente nada.

Ya olvidé cómo abandonar todo, pero quiero hacerlo.

Ya no sé quién es la persona que veo en mi reflejo.

Ya no tengo sueños.

sábado, abril 7

Reinicio.

He querido renunciar tantas veces como he sonreído por sonreír. Pero, es qué no le encuentro sentido a ésto. La única razón para continuar es pensar en mi familia y en una recompensa ficticia que está por llegar. Porque no tengo más que escribir sino es sobre el dolor. Sobre lo que no quisiera sentir jamás pero se manifiesta en cada letra, en cada parte de un día lluvioso y lleno de corazones frágiles luchando por un mejor futuro. Y creo que no quiero saber el final, quiero crearlo, quiero hacerlo distinto. Quiero cumplir mis pequeñas metas a largo plazo, esa manía de morir y no ser olvidado.

Quizás las personas con las que podemos tener grandes conversaciones están a nuestra vista pero por años hemos ignorado. Es grandioso poder decir que lo he vivido. Que lo he intentado. Es hora de comenzar a escribir esta historia, la que he conocido.