lunes, febrero 6

No existes.

Era un día de Febrero y mi pelo era el que se movía al ritmo de sus dedos, los pétalos danzaban en el ir y venir del viento, el café quemaba nuestros labios y al mismo instante me encontraba sola en su pequeño espacio. Era romántico ver como el humo llenaba mi habitación unos minutos después. Se había sentado en mi cama y no había dicho ni una palabra. Mi suspiro lo alertó y enseguida su mirada en mi se posó, No era de ésas personas que hablan demasiado, era de ésas personas que con sólo mirarte te hacían sentir en Marte,

Continúe mirándole, preguntándome si era real. Ya estoy cansada de escribir sobre alguien que no existe. No sé si cansada signifique algo bueno, o algo malo. La cosa es que me quedé ahí, porque una vez más me mentí, una vez más creí que poseía a alguien, y que era de ese mismo ser. No existes, basta de entrar en mi mente, necesito realidad, necesito abrazar, besar, y quizás amar, pero que sea real, que pueda sentir sus labios sobre mi espalda, que pueda llamarle a las tres de la mañana, por ebriedad, tristeza o soledad.