No voy a enumerarlas, y sí, claro que soy buena con los números, pero no tengo porque demostrarlo. Quizás veintitrés terapias sean una sola, pero, el punto es, te he olvidado y sé porqué. Deseche los momentos vividos, los momentos reales, los momentos donde no estabas y en los cuales no querías estar. Aprendí a sacarle provecho a las desgracias, principalmente a las tuyas y encontrarlas. Aumente las expectativas y no llenabas ni la mitad de una, siendo sincera, desde el principio fue así. Recorrí por la mente de un ser sin recuerdos, tu memoria no existía y la mía guardaba cada momento, ahí me di cuenta que no eras más que un robot de tiempo completo. Fueron noches rebeldes y mañanas falsas, que se puede esperar de alguien que miente y siempre falla...