Lluvia hermosa y fría, tú que sin hablar me escuchas, te conté mis secretos y te los llevaste lejos, donde ni siquiera yo podía encontrarlos pero al mismo tiempo me ahogaste con ellos, no te pedí que fueses buena, sólo te pedí que comprendieras, eso hiciste, más que cualquiera. Agradecí el momento donde deje de respirar, ese momento donde si fue real. Ese era un sueño que yo nunca pude cumplir, entonces ese día comprendí que morir es vivir.