Una vez alguien me dijo que ridículamente todos me hacían algo, que nunca era yo. Divague entre esos mensajes y comprendí que es cierto, todos me hacían algo según yo pero la realidad es que yo era la culpable por quedarme, por permitir las tormentas y los vacíos, por conformarme con tan poco y creer que todo tenía sentido. Mis padres hicieron lo que pudieron, quizá debieron hacer más pero no tuvieron el tiempo, las herramientas, las intenciones y las maneras. Mi familia ya no es familia, solo comparto recuerdos que ya no volverán y un leve cariño que no se puede borrar. Mis amigos ya no son mis amigos y los que ahora lo son, no sé cuánto tiempo se quedarán conmigo. Y es que nunca me he querido y al final aceptamos el amor que creemos merecer, quizá me quedo donde no es suficiente porque me juzgo tanto que no merezco nada.