lunes, junio 9

 Un lunes cualquiera con moving on de fondo, de algún modo siempre termino regresando allí. A veces pienso en alguien más pero la mayoría del tiempo se trata de mi. Cuando creo que todo está bien una tormenta que destroza hasta la casa más grande me hace entender. Cuando creo que todo está bien me recuerdo de mil formas en las que creí no volver. No tengo ganas de vivir desde que tengo uso de razón y mientras para los demás simplemente soy un vago, en algún lugar de este mundo existo al lado de alguien que me sigue amando. Entre letras, canciones y días nublados, me imagino tomándome un vinito y mirando un lago bonito. Qué pena no ser perfecta, que pena no ser como esas. No podría romantizar en lo más mínimo mi existir pero sin embargo lo hago porqué sino para qué seguir. 


Un día cualquiera tocarás la puerta que ya no existe y llorarás al recordar que tanto de mi perdiste. No hablaré más de mi físico porque si eso me definiera, tampoco perdería... Hablaré de lo que hay en mi y lo único que odio son mis ganas de no existir. Palabras fuertes que apuñalan mi ser, ridículamente un ''échale ganas'', nada arregló. Me gusta estar sola y que nadie sepa de mi, me gusta estar sola y que nadie pueda lastimarme, que nadie demande mi tiempo y atención porque si algo tengo claro, es que nadie me amará como lo hago yo.


Recuerdo esas noches de puertas abiertas, miedos oportunos y confusión aparente. Solo quería que alguien me entendiera, solo quería que alguien realmente estuviera. Es tan agotador quererme, tenerme que al final del día, no soy más que nada pero nunca suficiente.  Mi idea del amor parece no encajar y siempre que elijo, lo hago mal. Nadie puede quedarse, nadie puede complementar pero las canciones siempre me acompañan y las personas del ayer, hoy día me abrazan.