Cuantos días y noches de angustia he tenido que pasar para finalmente llegar a mi lugar feliz, no es que dudaba que no llegaría pero supongo que lo veía tan lejos que creí que la vida no me alcanzaría
La tormentas y los fantasmas están haciendo sus maletas y se sientan en la cama con cara de sorpresa, me suplican quedarse, que no volverán a lastimarme pero con mi sonrisa los espanto y lloran cada noche en el mismo baño. Creen que su compañía me ayudará a mantener el margen entre la fantasía y la realidad pero lo que no entienden es que ya no quiero estar mal, no me gusta la oscuridad