sábado, enero 2

Recuerdos...

Recuerdo cuando íbamos de viaje a casa de mamá. Los almuerzos eran lo máximo y sus abrazos me hacían sentir segura. Que afortunada era en esos tiempos. Los paseos en bailadores y las visitas a las tías más tiernas que podrían haber existido. Paseos a la loma, recolectar papas, el olor del campo, las primas que veía de vez en cuando y las amistades espontáneas que hice allí... Las fresas con crema y la cascada. Desde entonces no volví a ver un lugar así. Ninguno se podría comparar con tan mágico pueblo donde mis mejores recuerdos ahí sucedieron. 

Los cumpleaños, los viajes, los almuerzos de mis tías, los regalos de mi papá... Días que nunca más volverán. Nunca debí crecer. 

Extraño todo y no logro aceptar que esos días no volverán. 

Michel, los chicos, la universidad, los paseos del colegio, las amistades virtuales, los CDs, los libros, y las canciones que me acompañaban cada día. ¿Dónde estarán?


Puedo decir que conozco a mucha gente y que una parte de esa gran multitud puede que aún sean mis amigos... Virtualmente. Pero están... Gracias a todos siempre por escuchar. 

Las salidas al cine, al skatepark y la casa de los chicos. Las borracheras, las fotos, las clases aburridas y las ganas de querer irse lejos.

La realidad es que la ciudad que me vio crecer ya no existe y el montón de recuerdos me arropan pero al mismo tiempo no me dejan vivir. Tengo que salir de ahí. Tengo que aceptar que ya no hay un lugar donde vivir. 

Mamá, como te extraño... Pienso en ti cada noche. No quiero que estés solita. Perdón por estar tan lejos. Ojala volver a verte de nuevo.