2 semanas en el hospital y ella aún no despertaba. Todos le llevaban flores, pero nadie se preguntaba en qué pensaba.
Los días difíciles pocos los comprenden, parece que tienen un código que no todo el mundo obtiene.
Canciones tristes y un millón de letras vacías. Ella cortaba sus venas cuando todos afuera sonreían.
Eso era ella. La chica de la tina azul. La que comía todo lo que encontraba pero tiempo después vomitaba.
La chica de la tina azul dibujaba murciélagos en la puerta del baño. Creía que alguien se asustaria al estar ahí sentado.
No pretendía ser infeliz pero no era muy conforme con lo que tenía. Quizá el tren ya se le había pasado.
Despertó.
La chica de la tina azul.
¿Dónde está Dios?