Me duele la cabeza de tanto pensar. De tanto darle vueltas a asuntos que no van a volver a pasar. Quiero dejar ir cada cosa negativa que me aturde y que los recuerdos del ayer desaparezcan como mi sonrisa, esa que en algún momento sí existía.
Siempre pido perdón porque la vida es injusta y alguien debe hacerlo. Me preocupo tanto por los demás que sus desgracias no me permiten sonreír de nuevo.