sábado, septiembre 10

Relato: la extraña de la tormenta.

Llovía como nunca antes pero eso no me impidió salir a caminar como lo hacía diariamente. La lluvia me empapó completamente luego de dos minutos de haber salido de casa. Me dirigí al parque que fue mío alguna vez, y allí fue entonces cuando te vi. Tu cabello mojado por aquella tormenta y tu rostro despreocupado porque era sólo lluvia me hablaban a gritos. No pude acercarme porque siempre he sido de las que temen. Simplemente te observé. Me sentí una desquiciada pero disfruté analizar cada parte de ti debajo de aquella tormenta. Era la primera vez que veía a alguien tan despreocupado y feliz después del caos que había estado dejando la ciudad en los últimos días. Me recordaste lo que era una sonrisa. Y por eso te seguí. Tenías una casa tan grande que imaginé que tenías esposa e hijos, y realmente no me equivoque. Pero, algo si noté. Eras joven, casi de mi edad, entonces no comprendía porque poseías aquél lugar. Me fui e investigué por varios días, y descubrí que eras el hijo de un importante ministro y aquellas personas sólo eran familia que recién conocías. Eras nuevo en la ciudad y yo moría por hacerte conocerla. El día del café a las 2:40 , fui yo quién te lo pagó. No pude acercarme. Siempre he creído que no soy suficiente para alguien más. Verano del año siguiente, ya sabía más de ti que de cualquiera. Yo sé que estabas cansado de éste acoso pero es que sabía que si me veías, me podrías terminar ignorando. Ya han pasado dos años desde aquél día y aunque hoy estés a dos pasos de mi en éste momento. Jamás sabrás que fui yo quien te quiso sin conocerte del todo. De repente puedes enamorarte de alguien, no es tan difícil y espero que lo logres. Quizás cuando leas esto ya esté muy lejos. No quería irme pero yo no soy quien decide aquí.

Posdata: la extraña de la tormenta.