domingo, septiembre 11

No sé si fue el crecer...

No sé si fue el crecer en una ciudad calurosa lo que me hizo convertirme en la fan número uno de los días lluviosos, no sé si eso era lo que me ayudaba a formar parte del mundo. Septiembre de un año que no era como los anteriores, el mundo exterior ya no podía hacerme daño y frente a un ordenador mi rostro era más pálido. Comencé a escribir sin sentido y mis letras le di un motivo. Una canción tan triste como un poema de Pizarnik y un silencio tan perturbador que me paralizaba mis manos en el momento de continuar, y fue cuando una vez más comencé a pensar...Era tan buena en ello, no sé cómo antes me escondía del cielo. Salí a caminar como de costumbre y me detuve a mirar una casa abandonada, entré, sabía perfectamente que estaba mal pero mi curiosidad pudo más. No había nada, ni nadie, pero, de repente, apareciste tú, cuyo cabello estaba más desordenado que mi vida y tu piel tan pálida pedía colores, pedía vida. Dijiste que me habías estado esperando y fue cuando comprendí que sólo era uno de esos sueños que me querían hacer creer que era parte de otro ser humano no tan complejo.