No estoy triste, estoy molesta. Estoy molesta con la vida y mi desinterés por el querer ser mejor. Prefiero estar triste que molesta porque el estar triste se arregla, el estar enojada no, me resulta tan difícil como creer en Dios. Quiero hacer todo bien, quiero por primera vez creer. Mi cuerpo cansado me pide que lo deje aquí y mis ojos tristes me suplican que me vaya a dormir, no puedo ganar ésta batalla cuando mis manos quieren escribir lo que mi mente espera. Necesito ser bella. Necesito querer a quien me quiera.