viernes, septiembre 9

Habitación del 502.

Tu silueta se dibujaba en la habitación del 502, yo me preguntaba si existías o si simplemente esa era yo. Creí escuchar una voz que susurrando me decía: encuentra lo que no perdiste y terminarás como siempre quisiste. Nada tenía sentido para mi. Como hoy. Como siempre. La tenue luz me arropaba y mis manos frías ya no sangraban. El pantalón azul que tanto te gustaba estaba en una esquina repleto de cucarachas. Sentí asco y seguía sin entender. Con el tiempo comprendí que era lo que nunca vi. Una canción sin nombre merodeando por el lugar, y cuando menos imaginé, allí estaba él. Enojado con la vida y conmigo, porque le abandoné en sus días sin sentido. Me sentí culpable como otras veces y al final noté que todo ésto estaba en mi mente.