domingo, agosto 21

No es una despedida.

Agosto 21, 01:30 AM, 2016

Hemos declarado por excelencia a los domingos como días de estar triste y quedarse en casa viendo películas y comiendo a raudales. Qué terapia tan perfecta hasta que recuerdas que el lunes es día de laborar y tu corazón se rompe en mil pedazos. No sabemos que duele más, si una ruptura amorosa o saber que al otro día tendrás que volver a la realidad. Yo me quedo con la segunda opción. No soy persona que se disculpa aunque diga que lo siente o que esté escribiendo: disculpa. Una y otra vez. Eso es como una ventana de humo. Y no soy cruel por ello. Es que las verdaderas disculpas no se escriben. Se dicen. Y se que al escribir esto me estoy contradiciendo pues el escribir en ocasiones resulta más real que las palabras pero hágamos una excepción. Cuando hay que pedir disculpas hay que pedirlas frente a frente y de corazón. Se que no tengo las agallas para ir por ahí pidiendo disculpas. Pero para quien esté leyendo esto y si en algún momento le hice sentir mal con mis palabras o actos, realmente lo siento. De corazón. Y yo también me pregunto porque tanta amabilidad de mi parte. Pues es sencillo. A veces no sabemos cuando no vamos  a estar en realidad y después de todo éste blog alguien lo irá a divulgar. Mis familiares no creerían todo lo que he escrito aquí. Ellos saben y/o creen que soy extraña pero no tanto como para escribir tantas cosas. Quizás se queden sin palabras. Ellos son así. Entonces no deberían culparme. A alguien salí. Por otro lado, no quiero que piensen que estoy pensando en el suicidio. Sólo estemos claros de que la muerte está en todos lados y en éste país nadie podría sentirse seguro. Además, he visto destino final. Lo siento, me dejé llevar. En serio, no es una despedida.