He soñado con él nuevamente y no voy a ocultar que al escribir esto mis ganas de llorar aparecen. No entiendo que es lo que él realmente quiere. Era un sueño un tanto peculiar, me encontraba en ese lugar que de pequeña siempre amé. Mi abuela, mi tía, y mi mamá me acompañaban, pero de repente era mi mamá la que me hablaba. Nos dirigíamos a la iglesia de aquél pueblo que visitamos durante años. Al parecer nos encontraríamos con alguien pero yo no tenía ni la menor idea de quien era. Yo estaba pero no estaba.
-¡Vamos por aquí! -Dijo, mi mamá.
Cuando yo estaba subiendo con ella, lo vi bajar a él. Sonrisa perfecta, pantalones beige y unas gomas verdes que llamaban la atención. En sus manos habían dos bolsas llenas de verduras. Al parecer venía de compras. El me sonrío y siguió bajando. Y mi mamá me dijo: sé que lo viste, lo sentí. Y fue allí donde me di vuelta y él ya no estaba. Lo extrañé, otra vez.