domingo, agosto 21

Mis manos ya no son manos.

Yo también estoy medio fuera de éste mundo, y aunque no habito la luna con frenesí desde que llegué me quiero ir. Mis huesos ya no son huesos y mis manos ya no son manos. Sólo soy carne. Vacía y a la vez más vacía. Escribo una madrugada oscura y fría sobre lo que alguna vez creí ver o lo que alguna vez dije que sentía. Necesito un abrazo abismal. Necesito un café y tinta, para escribir hasta que el sol salga y se vuelva a ocultar. Esto no significa que no pueda estar. En mi hora más sola, recurro a éstos cuadernos, y en mis noches más acompañada, huyo lejos de casa. Amo la soledad porque ella nunca me abandona. Me habla y en ocasiones también me arropa. No quiero más de éste mundo. No quiero más de ésta necedad. Dormiré ahora, pero mañana nos volvemos a encontrar.

Leí en una pared de la ciudad.

No me gusta la gente que se la pasa esperando. Por eso yo dejé de esperar hace bastante tiempo. Esperar algo de alguien es absurdo y más aún en éstos tiempos. Tampoco me gusta que la gente espere cosas de mi. No soy buena complaciendo al ser humano a través de mis acciones. Yo vivo en el limbo. Yo vivo en mis contradicciones. No puedo darte una historia de amor si es lo que quieres y mucho menos voy a escribir sobre ti si es lo que pretendes. No me va bien con los sentimientos. Antes creí que sí pero ya no, ¿lo ves? , soy tan inestable como puedas imaginar, me voy, regreso y así hasta que ya no doy para más. No soy una mala persona ni tampoco una buena. Sólo me burlo del ser humano porque se la pasa desafiando a su naturaleza. Yo también soy humana. Sólo que a veces me olvido de ello. No soy un ser perfecto. Yo también cometo errores. Si te dije alguna vez te quiero. Mentí. Estaba aburrida y cundo estoy aburrida hago o digo cosas estúpidas. No mentiras. Estúpidas. Así como esa gente que quizás me lea y crea que todo lo que escribo aquí es verdad. Quién sabe, sólo yo. Pero es que leí en la pared de una ciudad que no todo lo que no sea verdad debe ser una mentira.

Comportamientos patéticos.

Me gusta hablar mal de mi porque así no me siento tan egocéntrica cuando hablo mal de los demás. Pero en éste caso hablar mal de los demás lo relaciono con los hechos en general. Con la parte donde critico lo más patético del ser humano y me burlo porque yo también podría llegar a ser así pero por ahora me he conservado bajo mis normas. Tengo historias personales sobre personas de éste tipo y también me han contando así que del tipo de persona que les hablaré ahora, estoy segura que por lo menos alguna vez en su vida se la han encontrado. Sucede que en tus días más solitarios o acompañados conoces a alguien, ya sea virtualmente o en persona. Si es virtual, puedes notar antes, durante o después de la conservación o inicio de amistad que está personas se va a interesar en lo que a ti te gusta. Absolutamente todo. Si desapruebas éstos comportamientos, lo vas a notar y te sentirás mal por esa persona. Y la vas a querer lo más lejos de ti. O no se si sólo soy yo. Pero admito que éstas personas me hacen sentir vergüenza y jamás vería ésos actos como tierno. No podría interesarme en alguien que actúe o se interese por cosas sólo por mi. Es patético. No digo que no sea chevere conocer a alguien que tenga tus mismos gustos pero si es forzado, no.  También sucede si le conoces en persona. Resulta incómodo que no se vea natural que esta persona esté de acuerdo con lo que tu digas sólo para caerte bien. Doblemente patético. No hay nada más atractivo y genial que la originalidad. Así no tengas nada en común con esa persona hay que recordar que las diferencias también nos unen. Así podemos aprender y conocer cosas nuevas que alguien más nos proporcione. Siglo XXI y aún hay personas que no saben ser ellas mismas.

No es una despedida.

Agosto 21, 01:30 AM, 2016

Hemos declarado por excelencia a los domingos como días de estar triste y quedarse en casa viendo películas y comiendo a raudales. Qué terapia tan perfecta hasta que recuerdas que el lunes es día de laborar y tu corazón se rompe en mil pedazos. No sabemos que duele más, si una ruptura amorosa o saber que al otro día tendrás que volver a la realidad. Yo me quedo con la segunda opción. No soy persona que se disculpa aunque diga que lo siente o que esté escribiendo: disculpa. Una y otra vez. Eso es como una ventana de humo. Y no soy cruel por ello. Es que las verdaderas disculpas no se escriben. Se dicen. Y se que al escribir esto me estoy contradiciendo pues el escribir en ocasiones resulta más real que las palabras pero hágamos una excepción. Cuando hay que pedir disculpas hay que pedirlas frente a frente y de corazón. Se que no tengo las agallas para ir por ahí pidiendo disculpas. Pero para quien esté leyendo esto y si en algún momento le hice sentir mal con mis palabras o actos, realmente lo siento. De corazón. Y yo también me pregunto porque tanta amabilidad de mi parte. Pues es sencillo. A veces no sabemos cuando no vamos  a estar en realidad y después de todo éste blog alguien lo irá a divulgar. Mis familiares no creerían todo lo que he escrito aquí. Ellos saben y/o creen que soy extraña pero no tanto como para escribir tantas cosas. Quizás se queden sin palabras. Ellos son así. Entonces no deberían culparme. A alguien salí. Por otro lado, no quiero que piensen que estoy pensando en el suicidio. Sólo estemos claros de que la muerte está en todos lados y en éste país nadie podría sentirse seguro. Además, he visto destino final. Lo siento, me dejé llevar. En serio, no es una despedida.

¿Cuál es el sentido de tener mente?

Es triste perder a alguien que quieres, pero más triste aún es que sientas que nunca lo vas a poder superar. Él se mete en mis  sueños y a través de sonrisas me confunde la vida. No sé qué quiere decirme. No sé si sólo es mi mente la que juega conmigo. Lo quiero tanto que pensar en que no está me duele demasiado. Ha pasado tanto tiempo y me afecta más que desde el inicio. Quisiera devolver el tiempo e impedir lo que sucedió. Si él estuviera aquí todo sería distinto. Espero recordarlo siempre porque si no lo hago, ¿cuál es el sentido de tener mente?

Lo extrañé, otra vez.

He soñado con él nuevamente y no voy a ocultar que al escribir esto mis ganas de llorar aparecen. No entiendo que es lo que él realmente quiere. Era un sueño un tanto peculiar, me encontraba en ese lugar que de pequeña siempre amé. Mi abuela, mi tía, y mi mamá me acompañaban, pero de repente era mi mamá la que me hablaba. Nos dirigíamos a la iglesia de aquél pueblo que visitamos durante años. Al parecer nos encontraríamos con alguien pero yo no tenía ni la menor idea de quien era. Yo estaba pero no estaba.

-¡Vamos por aquí! -Dijo, mi mamá.

Cuando yo estaba subiendo con ella, lo vi bajar a él. Sonrisa perfecta, pantalones beige y unas gomas verdes que llamaban la atención. En sus manos habían dos bolsas llenas de verduras. Al parecer venía de compras. El me sonrío y siguió bajando. Y mi mamá me dijo: sé que lo viste, lo sentí. Y fue allí donde me di vuelta y él ya no estaba. Lo extrañé, otra vez.

Esto es lo que me hace mal.

A veces quisiera escribir más bonito. A veces quisiera tanto y poco pero después de todo, esto es lo que obtengo. Letras sin sentido y con un sentido no tan bonito porque cuando digo la verdad no es el corazón quien me impulsa, es esa ira que nunca me abandona. Las madrugadas se han convertido en mi compañía y el café que dejé sobre la mesa ya no está, quizás ese amigo imaginario que siento a mi alrededor se lo ha tomado y el frío me ha adormecido los brazos. Me estoy preocupando tanto. Quisiera ser como el resto de los muchachos. Despreocupados. Viviendo el momento. Yo sólo me tormento porque sé que no sé lo que estoy haciendo. Quizás no soy lo suficientemente buena en algo y aunque vea al mundo de una manera distinta, eso no me asegura un buen futuro. Quisiera madurar más. Basta de tanta inestabilidad. Basta de estar y no estar. Aunque me guste. Esto es lo que me hace mal.

Me da miedo quedarme.

Pensar en el futuro no me hace bien, pues no creo en mi y ni siquiera sé que llegue a hacer. Tengo tantos sueños y tanto pesimismo junto, espero realmente poder conocer todo el mundo. A veces no es que me encierro en mi mundo porque esté totalmente triste. A veces esa es mi forma de buscar felicidad. Me encanta la parte de no estar. Odio todo y a la vez a mi misma por formar parte de ello. No puedo criticar y seguir siendo parte de eso. Espero que el tiempo no sólo cambie está sociedad, sino que el avance nos llegue a beneficiar con más intensidad. Me da miedo la enormidad y no precisamente porque nadie oye mi voz. No me da miedo la soledad. Me da miedo quedarme sin saberme quedar.

viernes, agosto 19

Me resulta muy difícil.

Me resulta muy difícil no odiar. Lo siento si les parece un sentimiento estúpido pero es imposible no hacerlo en éste mundo tan ridículo. Jamás me he considerado única y especial, aunque una parte de mi sepa que soy diferente a una masa en específico, no me jacto de ello. Hay quienes lo descubren y me alegro por eso. No me interesa si amas, no me interesa si olvidas. Al final todo es mentira. Voy por la calle analizando. Todos creen que alguien más los esta mirando. Todos creen que alguien los esta esperando o quizás sean ellos los que están buscando. La vida se divide por bandos. La vida está tan sobrevalorada en el sentido figurado y cliché. Hay quienes no ven más allá. Me pregunto que esperarán. Se que no soy quien para juzgar. Sólo son opciones. Sólo soy yo y un montón de párrafos con muchas contradicciones. Sólo debo admitir nuevamente, éste mundo me hace sentir asco pero cuando observo más allá realmente me alegro de los que están.

Creí sentir.

Algunas veces creí sentir y quizás fue así. Hoy no lo niego pero me hago creer que no fui parte de ello. No lamento ser cruel a veces. Lamento seguir estancada y huyendo como si alguien me estuviese persiguiendo. El romanticismo que creí llevar por dentro se ha marchado o tal vez fue una ilusión, pues lo romántico me ahoga y el afecto me decepciona. No sé si ser un ser tan exigente no me hace aceptar ese tipo de afecto de cualquier persona. Vivo deseando más. Vivo creyendo que puedo tener más. Quisiera ser alguien y viceversa, pero es que quien me quiere para bien en algún momento le lastimaré. No confío en mi, ni en mis sentimientos. Un día digo te quiero y al otro me estoy yendo. Así soy. No estoy preparada para eso. No es cuestión de sexualidad. No es cuestión de personalidad. Sólo es algo que yo intento descifrar.

Tengo miedo de perderlos.

Esto es por mi y para mi porque debe ser así. Se que una parte de mi quisiera ser una escritora famosa que valiera la pena leer pero en éste mundo caótico es difícil vencer. Soy tan pesimista como puedo, y aunque al ser humano no le tengo miedo, lo abandono cada vez que puedo. He trabajado en mis sentimientos pero es que no puedo querer si quien me quiere es quien no quiero. No me importa lo que el mundo vea en mi, después de todo yo también se fingir. Me gustan la mañanas frías y la comida divina, a veces eso me hace sentir más feliz que una persona. Es que los sentimientos encontrados no me emocionan. Escribir siempre ha sido una especie de terapia para mi y realmente me sirve, en mis peores momentos me ayuda a estar. Se que escribí que no escribiría más sobre éstas cosas pero realmente es lo que pienso y en algún momento ya no lo haré. Debo guardar mis recuerdos. Yo también le tengo miedo a perderlos.

Yo me invento.

Yo me invento historias con personas casi irreales. No fantaseo con el ser humano promedio. No me conmueve ni merece que haga eso. Me fastidio muy rápido de todo y de todos. Eso no es nuevo. Por favor, no te engañes. Sigue adelante. Una voz me lo repite una y otra vez. Me han dicho cosas que termino olvidando. He hablado de sentimientos que he terminado rechazando. No quiero más realidad. Es dura y me quita las ganas de estar. Trato de pertenecer en mi propio mundo pues poco a poco se desvanece y no encuentro como encajar. O como detenerlo para así poder estar. Se que he lastimado. No me disculpo pues es algo que siempre dejo claro. Advierto a los demás y ellos son los que deciden si se van a quedar. Siempre generalizo para que entienda quien debe y quien no haga caso omiso.

viernes, agosto 12

Quiero.

Quiero desconectarme del mundo. Quiero pensar y hundirme en mis pensamientos por más de un minuto. Algo eterno. Algo que no me haga volver y notar que todo es lo que no quiero. No puedo seguir el ritmo en el que la vida va. No puedo sonreír cuando sólo pienso en no estar. Quiero que alguien se preocupe por mi sanamente. No quiero que me quieran sólo porque les conviene. Ojalá existiese alguien que deseara una vida distinta para mi. Sin pedir nada a cambio. Así como yo deseo que la vida de los demás sea como en sus sueños. Hoy es viernes y en mi calendario aún es antier. No sé cómo, ni porqué. Basta de realidad. Necesito fantasías que me recuerden lo que es estar viva de verdad. Donde vale la pena. Lejos de tanta oscuridad y tanta miseria.

miércoles, agosto 10

Hay días donde...

Hay días donde hablo conmigo misma y me bloqueo al querer escribirlo, por ende, estoy pensando en iniciar un podcast, así no dejo ir lo que pienso en el momento y así lo escucho cuando esté vieja y crea que mis recuerdos están muertos. Realmente estoy obsesionada con guardar lo que pienso porque se que en los días grises mi inocencia e inmadurez van a recordarme lo que fue vivir. Así que, quizás en cualquier momento puedas escucharme por ahí. Aún es algo con lo que debo organizarme. Debo sacar tiempo y ánimos para así poder hacerlo.

Basta.

Basta de escribir contradicciones y lo mismo pero en diferentes versiones. Ya he dejado claro lo que pienso o creo que soy, es mejor vivir y dejar ir. No necesito un molde para mis sentimientos. Prefiero improvisar y ver que tal resulta. Estos días han sido calmados, me pregunto si los que vienen serán el doble de malos. Quizás un día elimine todo lo que escribí así como me he ido deshaciendo de mis viejos cuadernos, es que de verdad, ya estoy cansada de esto. Sólo estoy hiriendo. Quiero sonreír y ver la vida distinta, mejor que antes, mejor que siempre. Quizás es hora de comenzar de cero y creer que lo que pasó fue sólo un sueño.

lunes, agosto 8

De repente reacciono.

De repente reacciono y me doy cuenta de que soy el ser más intolerante a los sentimientos de los otros, y tan distraída que prestarle atención a alguien me resulta complicado, y cuando lo hago, termino creyendo que no es verdad, entonces, me siento una mentirosa, y es algo con lo que no me suelo relacionar. Las llamadas telefónicas nunca me han parecido románticas, me parece una perdida de tiempo, al igual que las visitas prolongadas y los besos eternos. En serio, ni siquiera me reconozco escribiendo esto. Pero es que ya lo viví, y no se parecía a lo que alguna vez vi. No sé si es el principio, no sé si es la persona, sólo sé que, aunque les quiera, prefiero estar sola. Y no es un querer profundo. A veces creo que permanezco porque me siento agradecida por su amor tan extremadamente constate. Ya ni sé si es lunes o martes. No prestes atención a mis escritos, porque estoy segura de que podrás terminar herido. Mi yo romántica se ha ido de vacaciones, y me quedé fría viendo como caía la lluvia y escuchando las mismas canciones.

Ya me canse de no sentirme.

El no poder dormir me pone de mal humor. No importa lo que me digas, si quiero dormir, y no puedo, estaré de mal humor hasta que logre hacerlo. Debo dejar de pensar en tantas cosas. Debo dejar ir éstas cosas. Físicamente estable, emocionalmente, jamás. Cuando no estoy mal busco la manera de estarlo, sin intenciones, no sé como lo hago. Quiero estar sola. Quiero dormir y despertar buscando un calendario y preguntando la hora. Estoy demasiado enojada con la vida que ni la belleza del mundo en éste momento podrían calmarme. Necesito huir como marzo, como abril, como siempre. Porque se perfectamente que no haberlo hecho aún, me está convirtiendo en un ser más infeliz. No quiero comprender a nadie, no quiero estar con alguien. No quiero nada que tenga que ver con relacionarme con otra persona, esa situación, me ahoga. Me repito una y otra vez, no nací para esto. Hubiese preferido ser a la que dejan, porque ya me canse de irme. Ya me canse de no sentirme.

Odio que...

Odio que me cuenten sobre gente que no me interesa. No tengo ni el más mínimo interés en saber si amas, odias, admiras, o deseas a alguien. Aunque debo aclarar que si en algún momento demuestro interés en saber sobre ti y tu sentimiento hacía esa persona es probable que realmente esté interesada. Y cuando digo interesada, me refiero, como amigos. Normalmente confundimos ese tipo de interés con uno más profundo. Uno que no siento. Porque el que vivo es más que efímero. No sé si me explico. La existencia y la manía del ser me ahoga, yo sólo quiero estar sola. Hay días donde no quiero hablar, las personas me resultan un estorbo, y no lo puedo ocultar. No intento no parecer cruel, si lo hiciera, no estaría siendo yo misma. Y después de todo, eso es de lo más importante en ésta vida. Por favor, aléjate de mi, no te hagas daño, yo también se fingir.

domingo, agosto 7

No tengo.

Odio que me cuenten sobre gente que no me interesa. No tengo ni el más mínimo interés en saber si amas, odias, admiras, o deseas a alguien. Aunque debo aclarar que si en algún momento demuestro interés en saber sobre ti y tu sentimiento hacía esa persona es probable que realmente esté interesada. Y cuando digo interesada, me refiero, como amigos. Normalmente confundimos ese tipo de interés con uno más profundo. Uno que no siento. Porque el que vivo es más que efímero. No sé si me explico. La existencia y la manía del ser me ahoga, yo sólo quiero estar sola. Hay días donde no quiero hablar, las personas me resultan un estorbo, y no lo puedo ocultar. No intento no parecer cruel, si lo hiciera, no estaría siendo yo misma. Y después de todo, eso es de lo más importante en ésta vida. Por favor, aléjate de mi, no te hagas daño, yo también se fingir.

miércoles, agosto 3

Había una vez.

Había una vez y luego eran dos, ¿y el final de ése cuento? , eso mismo me pregunto yo.  He conocido personas que creen que les he querido, pero si así hubiese sido, nunca me hubiese ido. No lo sabrán, pues mis escritos no han leído. Quizás lo hagan cuando muera pues ahí me querrán con más motivos. Buscarán mis pensamientos y se preguntarán si los consideré mis amigos. No quiero romperles el corazón, pues ya se imaginarán lo que pienso yo. Familia es familia, y nunca te abandona. Dichos hipócritas, pero no más que las personas. No estoy enojada con la vida pero al parecer éste túnel no tiene salida. Escribo esto porque siempre pienso que en cualquier momento podría morir, así que les dejo escritos para que sepan más de mi. -No quiero mentir y ya he mentido. Digo que quiero cambiar, pero, sigo siendo el mismo-. De todos modos, gracias por las sonrisas, gracias por ser parte de mis días. De los días donde me sentí infinita. De los días donde me sentí pequeñita.