Lana del Rey se había adueñado de la habitación. Podía sentir que cada canción me hacía sentir mejor y al mismo tiempo peor. Los recuerdos de mis días anteriores se habían desvanecido. Ya no sabía de rostros, ya no sabía de voces, ni de corazones rotos.Sólo era yo. Sintiendo la música. Viendo como mariposas de colores volaban sobre mi cabeza. No entendía que me quería decir aquél panorama, pero, supongo que era algo bueno, pues, mis miedos ya no me estaban arrastrando al suelo.Me había perdonado a mi misma. Me había liberado del caos. Me sentía dueña de un nuevo comienzo. Me sentía viva de nuevo. Y fue entonces cuando desperté...
Era yo... La de los miedos, la del rencor, la que se hundía en malos hábitos y en la decepción de lo que pudo ser mejor.