A ti, falso amor de mi vida, gracias.
Me enseñaste que quien no se entrega desde el inicio, no lo hará nunca.
Ahora, sé lo que soy capaz de dar. Pero a la próxima, se lo daré a quien lo reciba con ganas, a quien mi amor le sea suficiente.
Me enseñaste a compartir y a lágrimas aprendí que prefiero ser egoísta cuando se trata de mi amor.Pensé que no era suficiente para enamorar a una persona al 100% y que los huequitos tenías que llenarlos con otras; pero no, soy suficiente para que sólo me quieran a mí. Me quieran bien, como quiero, como yo soy capaz de hacerlo.
sábado, abril 15
Gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor.
Fragmentos de una carta escrita por Gabilú Mireles.