Y cuando debería estar tan feliz me siento triste. Creo que nunca podré sentir la nieve sobre mi piel, un abrazo cálido y sincero o un amor que me proteja y me lleve al cielo. Estoy en ése punto donde puedo describir el vacío de la felicidad, tengo cosas pero quiero más. Éste año fue un vaivén, fui y vine pero jamás me quedé. Desesperación disfrazada de amargura, queriendo tanto me quedé con la duda, hoy en día necesito y quiero pero al final se lo que soy un y es menos que un cero. Siento asco, de mi, de todos. Fieles y traidores se aman a todo dar y en plena luna llena se prometen nunca dejar de estar, mentiras y pasiones van de la mano y en un abrir y cerrar de ojos hay alguien suicidándose en un baño, siempre me desvío del tema, es como si mis escritos no se escribieran, en plena tarde de un diciembre que parece abril mis manos sangran y mi piel dice alguien estuvo aquí.