Hay tanto sentimiento en mis letras que cualquiera no cree que no van dirigidas a alguien en específico, pero es la verdad, es algo que sale de mi de una manera tan extraña, no necesito amar para escribir, ni mucho menos tener el corazón roto, escribir siempre ha sido un acto tanto como de magia como de rebeldía. Vamos a escribir y hacernos sentir reales, vamos a usar el papel para plasmar sueños y verdades. ¡Qué genial es escribir! , un acto de libertad lleno de pasión. Quizás un día escriba para alguien pero por ahora escribo para mi. Quizás todo esto va para mis otros yo, para quienes me acompañan y me hablan en un mismo momento, yo digo que son muchos pero realmente no tengo pruebas de que sí. Me pregunto que pensaré de esto cuando cumpla cuarenta y seis.