lunes, agosto 31

Sólo fue un sueño.

Había estado lloviendo aquél día de agosto pero aún se encontraban ante una noche joven, dos amigos de confianza habían decidido ir a pasear por las calles de la gran ciudad.

Bromeaban como dos niños pequeños y se reían como si no hubiese un mañana, pero algo cambio totalmente el humor que presentaban, principalmente el de ella. Ante sus ojos iba pasando alguien que había sido muy importante en su vida y no venía solo lo cual era el principal factor para que ésta cambiara de humor. Él ni siquiera la miro.

- No puedo creerlo. ¿Qué tan rápido puedes reemplazar a alguien? Supongo que realmente jamás signifique algo para él. Miralos, tomados de la mano, mira como la abraza, así me abrazaba a mi.
- No entiendo porque sigues mirándolos, se supone que ya no te importa.
- A veces creo que jamás va a dejarme de importar y ese es el problema.

Siguieron caminando y de repente escucharon gritos y alguien lloraba. No quisieron pensar los peor y se devolvieron. Y ahí estaba él, golpeado y llorando, al parecer había perdido el control por haberla visto a ella con alguien más y había golpeado a unos hombres que también pasaban por ahí. Ella estaba sorprendida pues pensó que él ni la había visto. La policía y una ambulancia llegó pero ella tuvo que irse. Al llegar a su casa tenía un mensaje. Era él.

- Te extraño. 

Agosto, 10 , 2015.