lunes, agosto 31

Relato : Primera parte.

Hace un tiempo, de camino a casa, tuve la sensación de que alguien me seguía, no obstante me detuve en un café, al darme cuenta que no venía nadie, continúe mi camino, al llegar al departamento noté que Ayme, mi compañera, no estaba. Me pareció muy extraño ya que ella no salía de noche y al ver el reloj note que ya iban a hacer las 9. No quise resultar paranoica así que me acosté y estaba tan cansada que me quedé dormida. La alarma sonó justamente a las 5 : 45 am. Me levanté y vi que la cama de Ayme seguía intacta, como si nadie hubiese dormido allí, ya me estaba preocupando, ella siempre se iba conmigo al trabajo y nunca arreglaba la cama. Llamé a su celular y no contestaba nadie. No quise llamar a su casa para no preocupar a su familia. Quizás Ayme estaría en casa de alguna amiga, pensé. Me aliste y fui al trabajo, en mi tiempo libre volví a llamar a su celular, pero nadie contestó. Había tomado la decisión de llamar a la policía si ella no aparecía a eso de las seis. Llegó la hora y Ayme no había aparecido. Temía porque algo malo le hubiese sucedido. Llamé a la policía y me dijeron que no podían hacer nada, que tenía que esperar que pasarán tres días. Esa noche tuve un sueño muy extraño, era Ayme, descuartizada, ¿Cómo sabía que era ella? Simple, su ropa estaba allí, la que yo le había regalado para su cumpleaños. Me desperté sudando frío justamente a las 3 : 00 , marcaba el reloj. Intenté conciliar el sueño pero la imagen de Ayme en mi mente hacía fiesta con mi miedo. Así que volví a llamar a su teléfono y volvió a ser en vano. Al día siguiente no pude ir al trabajo, llamé a su familia y les informe lo que había sucedido, enseguida vinieron al departamento, su mamá creía que su ex la había secuestrado mientras que su padre creía que ella había huido por estar embarazada de su jefe. Yo no me podía creer ninguna de las dos versiones, Ayme no era así, o eso era lo que yo creía...

Agosto, 02 , 2015.

Sólo fue un sueño.

Había estado lloviendo aquél día de agosto pero aún se encontraban ante una noche joven, dos amigos de confianza habían decidido ir a pasear por las calles de la gran ciudad.

Bromeaban como dos niños pequeños y se reían como si no hubiese un mañana, pero algo cambio totalmente el humor que presentaban, principalmente el de ella. Ante sus ojos iba pasando alguien que había sido muy importante en su vida y no venía solo lo cual era el principal factor para que ésta cambiara de humor. Él ni siquiera la miro.

- No puedo creerlo. ¿Qué tan rápido puedes reemplazar a alguien? Supongo que realmente jamás signifique algo para él. Miralos, tomados de la mano, mira como la abraza, así me abrazaba a mi.
- No entiendo porque sigues mirándolos, se supone que ya no te importa.
- A veces creo que jamás va a dejarme de importar y ese es el problema.

Siguieron caminando y de repente escucharon gritos y alguien lloraba. No quisieron pensar los peor y se devolvieron. Y ahí estaba él, golpeado y llorando, al parecer había perdido el control por haberla visto a ella con alguien más y había golpeado a unos hombres que también pasaban por ahí. Ella estaba sorprendida pues pensó que él ni la había visto. La policía y una ambulancia llegó pero ella tuvo que irse. Al llegar a su casa tenía un mensaje. Era él.

- Te extraño. 

Agosto, 10 , 2015.

domingo, agosto 30

Personas tóxicas.

Las personas tóxicas son tan patéticas que aunque lo tengan todo buscan la manera de ser dañinas porque quieren más, al final sólo quieren ser el centro de atención y si para conseguirla tienen que dañar a los demás, lo hacen. Siento una lástima tan grande por estás personas que si me pidieran ayuda realmente no movería un dedo por ellas. No voy a disculparme por eso porque realmente es lo que pienso. Incluso quisiera que supieran que cada desgracia de su vida es la reacción por su veneno. Vienen disfrazadas de buena apariencia y comentarios positivos pero al final hablan mal de ti incluso cuando ya no estás vivo.

jueves, agosto 6

Quiero cuidarte.

¿Dónde estás querido ser? , ¿Dónde te ocultas está vez? , estoy volviendo a ti, a escribirte, a buscarte, a desearte y principalmente a necesitarte. No te ocultes, quiero cuidarte.

Más vacía que antes.

Día a día nos engañamos a nosotros mismos haciéndonos creer que podemos estar mejor, pero la realidad es que no podemos estar mejor, ni peor. Sino en una balanza. Yo había llegado a pensar que todo podía cambiar, que un poco de optimismo ayudaría, pero no resultó. Y aquí estoy, en el mismo lugar donde había comenzado, ese estado de ánimo que nos acecha y nos come la cabeza, sólo puedo decir que me siento más vacía que antes.

miércoles, agosto 5

Nada.

Tu casa se me hace tan extraña, no la puedo recordar, pero tú te me haces tan similar que no te puedo olvidar, creo ya nos hemos herido antes, en otra vida, quizás. No quiero parecer dramática pero te volveré a lastimar, no te asustes, estoy cuestionando si esto es real, nunca me había sentido así, con ganas de no querer morir, es el efecto colateral que alguna vez llegué a encontrar, no somos malos, sólo pésimos amando, creemos querer, creemos poder pero al final, nada, absolutamente nada, es real. Ni siquiera estás letras a las que no les encuentro finalidad.

Tengo.

Tengo más libros sin leer de los que he leído,  tengo más ganas de soñar que de quedarme dormido,  tengo más miedos que enfrentar que metas y sueños cumplidos, tengo más letras que escribir que amores correspondidos. En ese vaivén de tengo y tengo al final no tengo nada, soy sólo huesos en cuerpo bien compuesto que un abrir y cerrar de ojos, estará descompuesto, será sólo un recuerdo que alguien logró tener porque al final si se tiene algo, es memoria, esas ganas de no dejar ir, de detener el tiempo y no morir.

martes, agosto 4

Sed.

A veces te sientes solo y te gusta, otras veces te desagrada pero también existen veces donde sientes soledad y sed de ser acompañado. Un abrazo, un beso, una conversación, una sonrisa, un suspiro, algo. Y no está mal sentirte así, está mal estarlo y no aceptar compañía por el simple hecho de que prefieres engañarte a ti mismo. Está noche me siento de esa manera, siento sed, sed de alguien que no conozco, sed de algo que quizás no sea bueno, sed de amar y también ser amado. Hace falta alguien a tu lado cuando tienes ganas de saltar, no para que te diga que no lo hagas, sino más bien para quedarse allí contigo, buscándole lo hermoso a lo sin sentido. Y cuando tienes sed y no hay quien la calme, qué más puedes hacer que dormir y soñar. Soñar con esa compañía que alegra tus días, soñar con arte y con fuegos artificiales que se ven hasta en Marte. Porque no hay más remedio para combatir la soledad que justamente soñar ( amar ).