Trato cada día no visualizarme como víctima y cargo traumas, problemas, daños y cicatrices que me demuestran que lo he sido. No está mal ser víctima, ni mucho menos me avergüenza pero aún vivo con el miedo desenfrenada de que la gente piense que quiero parecer inocente cuando ellos junto conmigo misma nos hacemos ver como algo cruel cuando al final del día era quien sangraba, era quien gritaba y nunca nadie llegaba. Es que ya soy una adulta y los adultos no lloran y deben ser más fuertes, dicen. No pueden descansar ni mirar atrás, piensan... ¿Pero qué hago yo cuándo la luz se apaga y no hay nadie que cierre la puerta?
Miss incomprendida, me dije a mi misma alguna vez. Seguimos en la misma página, al parecer. Creo firmemente que algún día encontraré mi razón de ser. No hay sueños por cumplir, solo me los invento para calmar las voces antes de dormir. Ojalá nunca hubiese estado allí
Aprendí a perdonar pero no sé si me perdoné a mi. Aprendí a amar pero creo que aún no me amo a mi.
Estoy aburrida de la frase ''si no te amas a ti mismo, no podrás amar a nadie más''. Cuando lo único que he hecho es dar lo mejor de mi y entregar todo el amor que pueda guardar a personas que nunca supieron valorar. Maldita sea mi absurda y patética forma de amar