viernes, diciembre 21

No hay nada más real que alguien llorando en la oscuridad.

La gente cree que la depresión no es real. Que es algo que las mujeres inventan sólo para manipular. Pero, los invito a verme llorar. Creo que no hay nada más real que alguien llorando en la oscuridad.

Y así se fue el año que me enseñó a madurar. A creer en mí y luchar. A luchar cada día aunque me duela hasta respirar.

Cierren la puerta. Dejen de molestar. Ni siquiera quiero verme al espejo para confirmar que soy real.

Sólo lloro cuando llego a casa. Ya no sé qué es comer. Le hago creer a todos que mi vida es fenomenal. Que escribo lindo y que no soy superficial. Pero, la verdad es que ni siquiera me conozco hasta que comienzo a sangrar.

Descuida. No es literal. No te asustes. Esto es temporal. Lo repito desde que tenía 11. Y mira que ya casi son 22. Pero si se puede diría ella, él, ustedes...

lunes, diciembre 17

Quiero llorar océanos hasta quedarme dormida y no despertar jamás. Quiero llorar en lugares donde la gente no me mire extraño y se pregunte quién me hizo tanto mal. Quiero llorar tanto que luego no pueda hacerlo más. Quiero ser alguien y no algo que sufre y siente que cada día no puede más.

Sólo soy problemas y días tristes. Sólo soy drama, angustia y canciones que sangran en la primavera. Gracias a ti por ser quién eres y perdoname a mi por no ser lo que quieres.

Intento ser positiva y luchar. Intento buscar fuerzas y continuar, pero francamente diré: ésta noche tampoco puedo más.

lunes, diciembre 3

Descubrí.

Tenía tiempo queriendo escribir.
Escribir sobre esos personajes que estuvieron rondando en mi cabeza. Que aunque parezca, ya no me interesan.

Intenté volver. Recuperar lo que pude ser. No funcionó. Ya aprendí que es un adiós. Ahora puedo escribir sobre lo siguiente. Sobre mi vida estos 6 últimos meses.

Descubrí que extraño más a mi familia. En idiomas que no comprendí pero sé que también existían.
Descubrí lo importante de no abandonar. De ayudar a alguien y sentirte más.
Descubrí que los sentimientos son efímeros. Que un día le interesas a alguien, y al siguiente ni siquiera te han visto.
Descubrí que quiero amar, pero también entendí que no existe un humano capaz de soportar.
Descubrí que estoy más cansada de lo que demuestro, que un día dejaré de estar, y no será algo nuevo.
Descubrí que nadie está dispuesto a quererte. Que sólo quieren algo de ti y luego irse como si nunca hubiesen pertenecido.

Qué cruel es el mundo cuando no tienes amigos.
Qué cruel es la vida cuando alguien no ríe contigo.

Aprendí.
Viví.

Ahora sólo quiero confiar más en mí.
Ahora sólo quiero entender que nunca tendré a alguien que me quiera y me acompañe a ser.

Mi amor efímero.

Te recuerdo.

Te recuerdo como mi amor efímero.
Ése que me enseñó que no importa el tiempo dado, se puede querer y no irse a ningún lado.

Tu sonrisa.
Tus abrazos.
Tus labios.
Tus tatuajes.
Tu manera de enojarte cada vez que llegaba tarde.

No quiero llegar tarde de nuevo.
Pero ya no te importa.
Ya eres feliz.
Ya posiblemente le sonrias a otra.

Te imagino ahí. Sentado. Tomándote un café de tostao, viendo el atardecer entre la torre colpatria y la ciudad que no duerme y te abraza. Piensas en mí. En los videos que grababamos hablando sobre ti.

Éste es un vídeo de la vida de Darling
¿Y cómo es Darling?
Linda, rabona...

Yo sonreía. Tu cara es linda.

Y debo dejar de escribir porque sé que no te acuerdas de mí.

¿Y pensaste alguna vez como me sentí al respecto?

Sé que arruine todo. No sé cómo no hacerlo.

Quería verte una última vez. Que me miraras a los ojos, y me dijeras...

Por favor, quédate.

Ya la herida sanó.

Ya intenté saber de ti.
Ya descubrí que nunca fuiste parte de mí.
Ya entendí que lo mejor fue dejarte ir.
Ya entendí que nunca estarás.
Ya aprendí que nunca es mejor dar más.
Ya sé lo que no quiero ser, ya fui lo que en algún momento odie.
Ya no quiero pensarte, pero eres arte, de ése difícil de ver pero gratamente adorable.

No hay mensajes recibidos.
1 mensaje enviado.

1 mensaje recibido.

Adiós, nunca te amé.
Adiós, aprende a crecer.

Adiós, gracias por enseñarme lo que no quiero en el amor.

Adiós.

No regreses porque no sé quién soy.

Adiós, quería cuidarte porque sé que dudas de Dios.

Adiós, ya no hay más escritos para vos.

Adiós, ya la herida sanó.

Estoy existiendo.

Hay una alarma que no entiendo. Mi reloj de mano suena todos los días a la misma hora. Son las 22: 09 y el no deja de sonar... Me pregunto, ¿tendrá algo que ver con la realidad?

Me duele el cuerpo, y siento no poder más. Sólo escribo y pienso en el arte de luchar.

Creo que estoy en sinfonía. Con una armonía que antes desconocía.

Ya no queda nada del ayer, sólo fragmentos que intento no reconocer.

He vuelto.
Estoy existiendo.