domingo, septiembre 30

¿Este mes llega hasta septiembre?

El frío ya no es frío.
Y repito una vez más que ésto es lo que más podré amar.
Observo la ciudad despiertan. La ciudad en la que unos aman y otros sólo cierran la puerta.
La ciudad que no es mía pero que me dice hola, ten un buen día.
La ciudad que me ha visto llorar. Y que me hace preguntarme qué más haré mal.
Me siento totalmente viva.
Me siento como esos que suspiran e inspiran.
El dolor se ha ido. No puedo verlo más.
Ella habla cosas sin sentido y yo si más que hacer sólo sonrío.
Ojalá entendiera que no puedo tenerla aunque crea.
A lo lejos veo las luces titilar. A lo cerca está Andrea hablando sin parar.
Yo debería ser cantante pero soy muy poco tolerante.
La terraza arropa el miedo que está detrás y creo que sí Dios existe debe creer que soy marginal.
Amigos, no llamen al 911, llamen a las 3 de la mañana y cuentenme de sus vacaciones más bonitas, de que la luna es fría y de que estoy divagando sin parar.

Quiero saber qué es que te amen de verdad.
Donde nadie está. Donde la poesía camina y el mar es sólo una utopía.

Amen(me) aunque no sea real.
Crean(me) que no me quiero suicidar.
Llamen(me) aunque crean que es tarde.
Abrazen(me) aunque ya nada sea como antes.

viernes, septiembre 28

Las estaciones del metro ya me las sé.

Los días se pasan y las estaciones del metro ya me las sé. Ya sé quién se baja, ya sé quién no volverá. Ya sé tanto que no sé cómo dejar de estar. Escribo mucho sobre lo mismo porque un día es igual al otro y aunque el sentimiento sea el mismo puedo creer que son antónimos.

Las palabras no ayudan. Y las preguntas sobre acciones mucho menos. Sólo es peor que alguien me salve. Sólo quiero paz y saber que podré mejorar. Pero lo veo lejos. Lo veo más allá de la enormidad que no quiero recordar. Aquella en la que perdí una vez y no sé cómo salí.

Veo personas extrañas con rostros conocidos. No sé si estoy loca o es que mi mente de mí se quiere burlar.

Hay que bajarse. Hay que salir a navegar. Quiero encontrarme con el amor y decirle que de mí se perdió.

Cada día puedo menos.

Cada día siento que puedo menos. Existe un trabajo que odio y consume cada parte de mí. Cada instante que quiero huir es una lágrima que en algún momento descubrí. Mi cuerpo cansado quiere dejarse llevar. Tal vez por una ola, tal vez por la inmensidad. No importa. Sólo quiere dejar de estar. Es que si tú lo sintieras entenderías lo difícil qué es luchar. Me duele tanto el corazón. Cómo si eso fuese posible. Como si eso fuese de color. Ya no quiero más esta vida, pero tristemente es con lo que tendré que lidiar. Hasta el final. Hasta un final absurdo que alguien más no querrá presenciar.

jueves, septiembre 27

Adiós al invierno.

No sé qué escribir cuando siento más de lo que podría imaginar.
No sé qué será de mí cuando todos se vayan y nadie pueda hacerme calmar.
No sé si sé algo.
No sé ni siquiera porqué lucho tanto.

Al final del día nublado hay poemas que me abrazan y canciones que me aman. No puedo estar sin el ruido de la ciudad. No puedo creer que habrá alguien dispuesto a estar.

Me siento tan sola aunque sonría y aunque existan buenos días para mi no son más que fragmentos de alguien que ya perdió su vida.

Perdiendo la noción del tiempo lloro aún cuando no quiero. Odio todo como si en algún momento aprendí a quererlo. No sé a dónde voy, ni quién va conmigo. Sólo sé que no quiero estar más. Que aunque cause dolor, sé que podrán sanar.

Ya las flores no me hablan y dudo de la historia del mar. Quiero estar sana pero perdí el sentido de la realidad.

No hay nadie aquí, ni allá. Sólo escucho mis suspiros en plena oscuridad.

Creía que podría más.
Creía que esto era todo lo que podía necesitar.
Y aquí estoy, equivocada, una vez más.

Adiós al invierno. Ese que me congelo los sentimientos.

jueves, septiembre 20

Pequeño hombre de traje azul.

Escribiré sobre el hombre de traje.
Él es guapo. Él me mira y no sé porqué.
Me gusta su barba y su pelo también.
Me gustan sus pestañas y su sonrisa misteriosa que me dice cosas pero no hace nada.
No sé quién es.
Ni a dónde va...
Pero me parece un poema...
De esos que te hacen suspirar.

Espero verle de nuevo.
Espero verle llorar.
Espero ver que es humano y
creer que se puede enamorar.
No de mí. No de ti.
Sólo del mundo que es demasiado gris.
Demasiado infinito para sus ojos.

Esos que quiero obtener.
No sé por qué escribo sobre él si ni siquiera lo volveré a ver.

Quizá es porque visualmente me encanta.
Quizá porque sólo quiero escribir mientras espero mi estación y no sólo estar parada...

Adiós pequeño hombre de traje azul.
Espero verte pronto y que me digas quién eres tú.