martes, agosto 28

Escritos abstractos.

Perdón por los daños y por los malos ratos. Si en algún momento dejo de existir, tengan presente que no siempre fui infeliz. Sólo estoy perdida. Un poco confundida.

Solamente espero que todos estén bien. Que entiendan de nuevo que no quise ser parte del caos que cause.

Flores. Árboles. Casas. Colores.
Autos. Camas. Olores. Sabores.

¿Dónde está él cuándo las lágrimas inundan una ciudad?

¿Dónde está él cuándo me he caído y no me sé levantar?

Me han cortado las piernas para que no me duelan más.
Me han cantando canciones que jamás volveré a escuchar.

Oh. Los colores.

Esos que me abrazan en medio de la noche frente a la estación. Cuando veo a alguien muriendo y nadie le dice adiós. Huele a licor. Licor barato. Ese que te quema por dentro y te deja tirado un buen rato.

La policía llegó. No hay nadie que me explique que fue lo que exactamente sucedió.

Llamen a su familia. Hay un muerto en la esquina. Llamen a su esposa. Para que cuando lo entierren le llore y se olvide que la engaño con otra.

Llamen a sus hijos. Que aunque no lo conocieron, le lloraran como lloran los poemas a las 5:55.

No entiendo nada. La casa es morada. Alguien me observa y el cuerpo sigue siendo cuerpo. La gente no llega y las sirenas de la policía no dejan de sonar. Me aturde el sonido. Me quiero ahogar.

Se lo han llevado. No entiendo porque mis escritos se están poniendo cada vez más raros. Ya es natural. El efecto de la soledad.

Distorsión de la realidad. La vida comprende y el ser humano no entiende. Contradicción. Tracción. Amor sin perdón. No hay una canción mejor.

Tengo tiempo que no te escucho llorar. La evaporación de sentimientos te ha hecho adelgazar. Ama de verdad.

Adiós. Ya no hay rencor. Espero que seas feliz y que recuerdes que yo también lo fui.

No más.

Alguien ha muerto y no soy yo. Qué envidia. Qué emoción.

Adiós amor. Y esta vez. No más canciones. No más dolor.

Estarás mejor. Así como lo estuve yo.

Con razón. Y sin perdón.

Ya no hay poemas que me saquen las espinas.

Soy el ser más insoportable que alguien puede conocer. No me siento orgullosa de ello. Siento que hago daño aún cuando es lo que menos anhelo. No quiero estar sola, pero es lo que será. Principalmente porque no sé amar sin lastimar. Yo creía que sabía pero los resultados me han dejado claro que soy yo quién no merece ser amado. Un carácter de mierda que a cualquier persona estresa. Una personalidad extraña que cualquiera espanta. Todo me molesta. Todo me lastima. Ya no hay poemas que me abracen y me saquen las espinas.

Gracias por las flores.

Él a veces quiere escribirle y decirle que espera que esté bien. Que no responda, que sólo sepa que aún le sigue pensando. Que aunque las cosas cambiaron, los buenos deseos no lo han abandonado.

Él a veces quiere pedir perdón. Por el daño que hizo y el que jamás cometió. Pero la realidad es otra. Él sabe que no puede hacerlo. Que su hermano dijo que si lo intentaba podía ir hasta preso.

Es una historia un poco abstracta. Él no la entiende pero cree que cambiará cuando el teatro caiga. No es Romeo, tampoco Julieta. Nada tiene sentido y el sol aún no ha declarado la guerra.

Él a veces cree que nunca dejará de extrañarla. Quizá porque los buenos momentos aún le acompañan. Pero también se siente lastimado. Lo trataron como nunca antes lo habían tratado. Por ser incomprendido. Porque su lenguaje no era el mismo.

Yo también espero que él se mejore y que ella algún día le llame y le diga: gracias por las flores.

Yo también espero que ella esté bien. Y que se arrepienta de lo que algún día dijo sin ni siquiera conocer.

Pero todo a su tiempo. Mientras tanto, yo les continuo el cuento. Que no es mío. Que jamás lo será. Porque yo no soy nadie y ellos jamás lo sabrán.

martes, agosto 14

No hay un día.

No hay un día en el que no quiera llorar, regresar, amar.

No hay un día en el que me pregunte, ¿hasta cuándo con éste dolor y ésta maldita soledad?

Sé que no necesito a alguien. Porque alguien engaña.

Sé que no necesito amor. Sólo necesito estabilidad y un poco de atención.

Sé que no necesito nada más. Nada más que estar con mi familia y sentir que son felices aunque el barco se esté desarmando.

Necesito paz.
No la conozco y ya la empecé a amar.

Juego pesado.

Creía que mientras más mal estaba, más podía escribir. Creo firmemente que es al contrario o es que mi mente me está jugando un juego pesado.

Me ha costado regresar. Ni siquiera tengo tiempo para intentar.
La vida es eso que se va cuando intentas luchar.

Creo en mí.
Y en que algún día seré completamente feliz.
Mientras... Sólo sonrió e intento fingir que soy enormemente feliz.
Para ver si me lo creo.
Para ver si cumple de tanto creerlo.

No quiero estar aquí.
Soy infeliz.

911

Es gracioso cuando comienzas a notar que siempre has estado sola y siempre lo estarás.
Llenas los vacíos con cosas banales porque ni siquiera con personas intentas hacerte sentir que vales.
Caminas, respiras, vas por ahí creyendo que el mundo cambiará, que vives en una película y ya sabes cuál será el final.
No hay vuelta atrás.
Sigues caminando cómo si supieras a dónde vas...
Ves personas que actúan diferente, te dicen que te quieren pero a tus espaldas se burlan de tus defectos y de lo mucho que te mienten.
No hay nadie.
Apagas la luz.
Se enciende una vela, ¿Quién está ahí?

Es la paz.
Esa que te llama por las noches pero no la dejas entrar.

¿Qué haces aquí?
Te vine a acompañar.
No me gustan los extraños.
¿Y por qué dejaste que te vieran vomitando en el baño?
Aló, 911, hay alguien en mi habitación
¿Puedes indicarme que síntomas posee?
No entiendo lo que trata de decir.

Cuelgan...
Cuelgan......
Cuelgan.

Despídete
No quiero irme
Despídete
Le besa la mejilla y siente que ha estado llorando.
¿Dónde estás por las noches cuando estoy sangrando?

Déjame ir.
Escríbeme un poema y daré todo por ti.

Adiós.
No, por favor.

Adiós.
El número al que usted marcó no puede ser localizado, beeeep

911
....
Hay alguien herido aquí.

Adiós.

Adiós.

Estoy tratando de amar éste lugar.

Hay un gran después. Un ser que no creí ser. Hoy me encuentro en un lugar al que nunca llegué a creer estar. Sola. Sin nadie que me abrace cuando esté mal. Nadie que me escuche así sea por escuchar. Pero, eso ya es más que normal.

La poca familia que tengo, no está.
Las pocas amistades que tenía, las tuve que dejar.
Aún hay gente que me quiere amar y yo verdaderamente no sé qué significa estar.
Aún hay gente a la que recuerdo, que aunque me hizo daño trato de ignorarlo y pensar en lo bueno.
Aún hay días donde no puedo continuar, días donde sólo pienso en dejarme ir y no importa quién llorará.

Es una tristeza que emigró. Un dolor de no sangró y un poema que alguien más me confío.

La vida es difícil pero bonita, lejos de la miseria y las rupturas.

Ya no sé qué pensar.
Estoy tratando de amar éste lugar.