Al final me encuentro siendo la que huye, la que se esconde, la que sin más ni menos siente. Me siento en un capítulo que es el favorito de alguien y que desde alguna parte le da a repetir una vez más. Es como si fuese alguien similar a mi, a quien le divierte la desgracia y entre un montón de causas no se cansa. Extrañaré cada parte de mi cuando ya no esté y si me dejan, podré observar a la gente que en mi piensa. No quiero sonar tan deprimente porque en realidad en éste preciso momento me estoy riendo, no a carcajadas pero si algo que se compara. Me gusta el frío que atraviesa mis miedos y el miedo que sin más ni menos me hace gritar lo siento. No sé porque me contradigo tanto, no sé porque al final termino siendo lo que nunca quise ser. Es el karma, lo sé. Quiero cambiar tantos aspectos de mi que pensar en ello me fastidia y a mis letras le causan ladilla. No comprendo que hago aquí. Es la hora de no existir. Escribo mientras la gente se mueve a mi alrededor, es como si no supieran quien soy. No sé quien me lee. No sé quien me entiende. No quiero más de mi. Ya me aburrí.