Hay demasiada gente bonita en el mundo, hay demasiada gente que ni siquiera se fija en ello porque cree que ser bonita es cuestión de físico. No me importa como luzcas, realmente me importa más lo que pienses, lo que seas, porque al final es eso lo que me llena. Hoy un diecinueve de julio de un año caótico y triste me encuentro en un lugar que conozco pero no soporto y que por cuestiones de ocio me obliga a estar aquí. Siento que me falta el aire y no estás aquí. Necesito un amigo, necesito a gente que si se interese en mi. Lo que me rodea esta a medias y sin darme cuenta soy más contradicciones en letras que una persona correcta. No me importa a que ritmo se mueva el mundo, no me importa si soy yo quien está mal, solo quiero cerrar la puerta y no abrirla jamás. Escribo letras a raudales, siento que si no lo hago me estaré matando. No necesito ser salvada, necesito no estar. Hoy es otro de esos días donde no me conozco y la tristeza se me nota a través del enojo. No confío en mi. Yo también dije que me quedaría pero me fui. Yo también mentí. Yo también herí.