Sucede que existir no es tan triste, lo triste es el lugar en el que lo haces. Por ejemplo ésta ciudad tan contaminada y fría no merece tales pensamientos como los míos, como los de otros. A veces me pregunto cómo terminará mi historia, también me pregunto por qué me tocó ésta vida y no otra. Mientras más trato de hacer lo correcto, peor me va. Parece que a la vida le gusta verme mal. No quiero existir aquí. No quiero que estás personas me vean existir. Siento tanto asco que a veces mis preguntas de responden sin querer. Es que ésta gente es tan patética que no merecen ni una oportunidad tener. No quiero estar lejos de casa, no si es en ésta ciudad tan desgraciada. Llévame a otro lugar, donde mis sueños y mis esperanzas se mantengan a salvo, donde ningún demonio pueda encontrarlos. A veces la música te ayuda más de lo que esperas, a veces ésas canciones de verdad que te respetan.