lunes, marzo 21

Hace tanto...

Hace tanto frío que mi felicidad por ello no me cabe en el cuerpo, la brisa te desnuda y te convierte en hielo, no miento. Pequeños detalles que alegran a cualquiera porque al fin y al cabo de éso estamos hechos. Quiero y no quiero extrañar mi casa, quiero y no quiero enamorarme de éste lugar. No quiero sentirme mal al no poder regresar. Tengo alergia, tos y hambre, la gente duerme y yo escribo letras a raudales. Quiero caminar, tomarme un café y ver a la gente pasar. Estar aquí te hace sentir especial.  La gente es humilde, los niños no maldicen y no importa que seas, ellos ni siquiera ven más, han aprendido a tolerar. Me alegra ser tolerante también. No me importa como luzca dicho lugar, sólo sé que me parece cómodo y me hace querer estar. Te llena, sientes que naciste para merecer ésto y conformarte porque lo poco también es suficiente. No quiero escuchar más gritos, no quiero escuchar más gente. Toma mi mano, está tan fría pero si te suelto nos descongelamos. Abrázame, dame el calor que necesito y si no, ven, pasa, sólo siéntate que yo invito.