martes, marzo 8

Me muevo a la velocidad de la ciudad.

Voy caminando muy rápido porque me muevo a la velocidad de la ciudad, hace un calor de los tres mil infiernos, movimiento, estamos en ésos constantes movimientos, nos movemos según el espacio, el tiempo y las ganas, veo todo tipo de rostros, todo tipo de historias detrás de ellos, lo que son, lo que fueron, lo que no son y lo que siempre han querido ser, qué fácil es descifrar el mundo con sólo caminar y observar, digo yo pero no sé qué tan mal pueda estar. ¿Ellos harán lo mismo? , quizás y no, y no es que yo sólo sea quien pueda pensar más alla, sólo sé que soy de las pocas personas que ven más. No presumo, me alegro. No quiero dejar de caminar, ni de mirar. Me asustan, los asusto, damos miedo y tristeza al mismo tiempo. Solo somos un montón de carne, siendo humanos nos creemos más pero nuestras cicatrices creen que no es verdad. Los golpes del pasado acechan lo que somos hoy y con prejuicios y mal genio nos enfrentamos a ellos. Veo como todos en un abrir y cerrar de ojos pueden decir te quiero. Es el momento de volver a la realidad y me pregunto si lo que estoy haciendo es real, ¿yo soy real?, ¿Quién más lo es?, demasiadas preguntas, y me alegro de estar. Regresé de nuevo. Hola, ¿que tal?