Qué hermosa luna la de anoche, entre humo y alcohol pedíamos a gritos un poquito de compresión. Seres inadaptados, consiguiendo placeres para matar dolores que atacan heridas abiertas, era un vaivén de odio y ganas de ser aceptado, era la pasión y la música que unía a diferentes bandos. No podía imaginar una noche mejor, gente que nunca había visto en persona comenzaba a ganarse mi amor, traté de disfrazarlo, vaya, obviamente sirvió. Como me encanta la gente que piensa, que justifica sus respuestas y siempre tiene algo sabio y te toma en cuenta. Juzgamos libros por su portada porque somos seres superficiales, unos más que otros, otros más que muchos pero realmente lo único que importa es lo está en la mente. Me siento feliz, estoy llegando al éxtasis al conocer la mente extensa de diferentes seres humanos, aún falta, pero, cuando sea así, podré decir: estoy aquí, y eso me hace feliz.