La única vida que envidio es la única vida que deseo. Siempre hablo de ella, siempre esperaré por ella. Realmente no pido mucho, una casa cómoda en medio de un bosque frío y seguro, árboles que me arropan, pájaros que me acompañan, días grises y un sol que sería un total desconocido para mi. Pensar en estar lejos y sola me da una paz tan exagerada con sólo pensarlo. No quiero hijos, no quiero amores, no quiero gente que dice que me quiere cuando anda por ahí siguiendo los mismos patrones. Mi familia es lo único que me importa, personas por las cuales sin pensarlo daría mi vida, personas que me hacen sentir querida, ¿Las demás? , no me importan lo suficientemente como para decir que si alguna se va moriría. Puedo sobrevivir sin amistades, sin días felices, sin etapas, sin abrazos cálidos y miradas inesperadas. En mi corta vida he conocido personas que ni siquiera saben donde están, que quieren, que esperan, que usan excusas estúpidas para justificar sus hechos, me hacen creer para luego traicionarme de nuevo. No tengo amigos, y aunque se lea patético es algo más de la lista de las cosas que no me importan, he puesto 1% de interés en cosas y/o personas que sólo me han traído problemas, es hora de crecer, es hora de madurar. Al final no importa lo que hagas, ni lo que tengas, siempre habrá alguien que te odie sin querer, con querer y con culpa, personas inútiles que no saben que esperan, sólo odian porque tú tienes algo que ellas desean, siendo sincera sé qué físicamente soy un asco, así que eso no es de envidiar, todos lo sabemos, pero creo que mentalmente y omitiendo mi falta de aceptación por eso, entre mi cordura y mi locura hay más inteligencia de lo que puedan imaginar, y eso es una puñalada al corazón para quien me odia, no le doy importancia pero sólo sé qué esas personas se interesan tanto por mi vida que una parte de ellas me matarían y les dolería si alguien más lo haría. Siempre tuve lo que quise y supongo que eso me convirtió en una persona con grandes expectativas pero con una debilidad por un extraño caos, el cual alejarme de todo y todos me hace sentir feliz y triste al mismo tiempo, lo cual para mi es un estado extraño de paz. No me da miedo abandonar, pero si decepcionar, principal y únicamente a mi familia, a los que me dan todo, a los que por la noche me abrigan, son mi única razón para continuar, porque me han enseñado otro significado de lo que es amar.