Hay lugares que me recuerdan personas, hay personas que me recuerdan lugares. Y no, no es el viceversa, los lugares que me recuerdan personas no son las personas que me recuerdan lugares, pero debo hacer una excepción, tú me recuerdas un lugar y ese lugar me recuerda a ti, no sé qué es más doloroso, tener el lugar y no tenerte, o tenerte sin tener el lugar. No quiero que esto hable de ti, porque juré jamás escribirte, quiero ir al plural, esos lugares que me recuerdan personas, personas que no existen, porque nunca había visto tantas sonrisas perfectas y tantos corazones sin vendas. Esos lugares que habito, cuando cierro los ojos, yo ahí existo. Pero también tengo personas reales que me hacen recordar lugares, quizás sus corazones tengan muchas vendas y muchos de ellos no crean, sus sonrisas no sean perfectas pero me hacen sentir cerca, cerca de ellos, de su dolor, de sus esperanzas, de su pasión.