jueves, marzo 22

A veces siento que puedo oler la tristeza de otros. Entonces, por dentro lloro. Por inercia no pienso en lo que hicieron para que la vida les devolviera su maldad con tristeza. Y sólo quiero llorar. Y sólo quiero darles de la felicidad que yo siempre deseo. Porque así seré un poco más feliz. Más consciente de que no todo es para mí. Yo sólo quiero que estemos bien porque merecemos tanto. A pesar de lo malo. A pesar de no creer que necesitamos tanto.

Sólo hace falta alguien.

A veces sólo necesitamos que alguien haga ruido a nuestro alrededor para que no podamos escuchar a nuestros miedos. Alguien que caliente el café y no se preocupe si está demasiado dulce o demasiado caliente porque sabe que igual te lo tomarás pensando en las canciones que alguien más te dedicó y no fue precisamente quién te lo sirvió. A veces sólo necesitas a alguien que cierre la puerta al salir porque sabe cuánto odias eso. A veces sólo necesitas a alguien que prepare tu comida favorita porque sabe que eso te haría tan feliz como una película de SW. A veces sólo necesitas a alguien que te lea sus citas favoritas de Julio Cortázar. Alguien que esté ahí cuando llueve y el agua entre por las ventanas. Alguien que te vea sonreír y piense que eres la creación más perfecta que alguien pudo crear. Sí, sólo falta alguien que alegre los días de caos y gritos internos. Alguien que se quede a pesar de tus miedos.
Sólo hace falta alguien...

Es fácil decir qué odio.

Odio la manera en que me duelen los brazos por tener que sostenerme en el transporte público. Odio escuchar conversaciones telefónicas en éste mismo a las 6 de la mañana. Odio que me guste caminar y que de repente comiencen a dolerme las piernas. Odio no terminar de aceptar la rutina que debo seguir en ésta vida adulta. Odio la melancolía porque ya no es mi mejor amiga. Odio el caos que me agobia mentalmente. Odio sentirme nadie. Odio saber que jamás podré terminar la universidad. Odio el miedo que existe dentro de mi adversidad.

Cuando quiero con todo el corazón soy más vulnerable.

Entendí que cuando ya no puedo querer más porque ocupe todas las formas es que soy humana. Frágil. Incomprensible. Frágil, sí, otra vez. Y todo me lastima. Todo me hace sentir pequeñita. Y no puedo más porque duele. Y el dolor me llena de agujeros el pecho y trato de colocarle nombres pero no encuentro. Es como un sueño sin sentido, esos en los que despierto y no te encuentro conmigo. Tu nombre se complementa con mis fantasmas y las letras que ya dediqué no sirven de nada. Amor, por favor no te vayas.

domingo, marzo 11

Gracias por los poemas y las pequeñas cicatrices, de allí aprendí que prefiero un arco iris en días grises. Nunca escribo para ti porque al querer hacerlo me escribo a mi. Porque yo te inventé porque puedo darte vida cada vez quiera. Cada vez que te necesite cerca. Eres mi otro yo, lo que escondo y que encuentro en cada letra, para sentirme más feliz, y un poco más completa.

Carta para un desconocido.

Hola, sé que no esperas ésto, ni de mi, ni de nadie más porque sé que en las noches lloras y suplicas ya no más.
Ya no más a la tristeza y al desorden entre tus piernas.
Ya no más a los días lluviosos pues odias congelarte cuando vas a afuera.
Ya no más a toda la ansiedad
tu mejor amiga
tu única compañía

Sé que no escuchas, ni lees mis mensajes 
por eso hoy me tomaré el atrevimiento de ir a buscarte
hacerte entender que nada bueno puede suceder
si sigues allí
enterrado
ahogado
casi que con el alma en pedazos
no sé si vayas a recibirme
hace mucho que no quieres saber de nadie 
que no sea el chico de la pizza 

La correspondencia te arropa
y la cena parece que se hace sola

huye

abreme

no me voy...