miércoles, abril 13

Siempre me ha dicho.

Mi mamá siempre me ha dicho que me preocupo por cosas que no debería preocuparme, que lloro por personas que no deberían importarme. He llegado al punto de creer que es verdad, que de nada sirve ser tan sensible pero, ¿es qué acaso no has visto la mediocridad? , el vacío no vacío me llena, y el caos no caos me llena aún más. He decidido que es hora de abandonar. No me gusta ver a las personas tristes, quisiera regalarles la vida que desean, quisiera hacerles ver que sobrevivir vale la pena, no siempre pienso en mi, pero, ¿alguna vez lo he hecho? , es decir, ya sé quién soy y en parte hacía donde voy, lo que no sé es si sobreviviré, lo que no sé es si no huiré. Feliz y desgraciada vida tengas pero con sonrisas y junto a personas que si merezcan verlas.

domingo, abril 10

Paz.

A veces podemos encontrar paz en cosas tan sencillas, hoy me siento aferrada a un marzo que no terminó, a una carta que no se envío y a un beso que jamás se pensó. Somos lo que somos por un montón de razones, escribió alguien una vez, hoy en día desconozco qué es una razón y ni siquiera sé si existe tal escritor. Pierdo el tiempo fantaseando con días nublados, pues la ciudad me ahorca y nadie puede evitarlo. No quiero más de éste infierno, pues los demonios se aburrieron de éste proceso y en ello a mis amistades le causaron miedo. No te llames poeta y mucho menos maldito, no hieras a alguien que ya está herido, no te conviertas en lo que alguna vez odiaste porque entonces ni siquiera tú mismo podrás salvarte.

sábado, abril 9

Al final.

Al final del día te encuentras con ésas cosas que por alguna estúpida y personal razón decides guardar, creo que cada objeto tiene una historia que contar y a mi me gustan las historias, por éso las colecciono, detrás de ellas casi siempre hay un corazón roto. A veces duermo entre hojas sin sentido y entre otras que esperan que les de un motivo, pienso que escribir no es simplemente tener algo que decir, es sentir, es vivir. Soy mis contradicciones, mis ansiedades y mis sonrisas, soy un libro incompleto que espera ser descubierto. Soy de ésas personas que guardan el boleto de algún avión, una moneda y si escribes -te quiero- en ése cartón, posiblemente lo guarde hasta que el tiempo lo dañe. Soy la que espera, la que ve más allá aunque le cierren las puertas. Soy la sonrisa en un día nublado, soy la amiga de alguien que dejaron a un lado, soy el miedo de los perdidos, soy la sangre de algún herido, soy el abrazo que nunca se dio, soy el café que nunca se enfrió, soy nube, soy verano, soy la que escribe, la que sueña, la que nadie espera, la que siente y vive de sus letras.

Qué bueno.

A veces cuando estoy triste me ahogo en películas y canciones que me ponen peor. A veces cuando estoy triste creo y no creo en Dios. A veces cuando estoy triste me pregunto si lo merezco. A veces cuando estoy triste no sé si el dolor es opcional o sólo una excusa más. A veces cuando estoy triste me gusta pensar en que después estaré feliz pero cuando no sucede me odio por haberme hecho creer. A veces no quiero volver a verme, a veces no quiero asustarme más, a veces pienso que si me amo tanto como he llegado a creer no debería lastimarme y amarme aunque no entienda el porque. Me creo pero no puedo perdonarme. Quiero un hogar. Quiero importar. Las personas no son buenas, sólo creen y dicen serlo. Soy todo lo que debería querer. Soy todo lo que debería tener. El miedo y la desesperanza nos llevan a la depresión, a la total decepción. Soy más fuerte que estás letras que posiblemente sólo yo entienda. Pobrecita, se siente sola, dirán en un tono particular pero dime si tú alguna vez no te has sentido así y si no te ha pasado, qué bueno, maldito y desgraciado.

Empezar de nuevo.

Estoy en ése momento de mi vida en el cual necesito un botón de reset, quiero empezar de nuevo, no olvidar pero si terminar de superar, no dejar a la ansiedad entrar. Debo hacer énfasis en lo que algún otro día escribí: "A los amigos de hoy no los reconozco". Pues no, ya no están, y quizás los que estén tampoco estarán para después. Soy el problema. Soy la que no quiere que dejen a un lado. Soy la que prefiere quedarse sola a estar mendigando. La gente se llena sus bocas haciendo comentarios solidarios para hacer creer que son buenas personas y al final del día su cara es otra, donde reina la superficialidad y la falta de memoria, lo que dijeron no existe y lo que dirán debe importar. Al final del día me alejo porque sé que no van a buscarme y es ahí donde me doy cuenta de que nunca importe. No hay mejor manera de darte cuenta de algo que haciendo éso. Nadie me espera. Nadie me necesita. Nadie al otro lado por mi suspira. Necesito huir de un no lugar pues no estoy en ninguna parte pero aún así me siento asfixiada. Necesito volver a casa. Necesito saber que hay bondad y que éstos pensamientos se terminarán de alejar. Sólo sé que quiero volver a empezar, lejos de ésta gente, lejos de ésta ciudad.

No quiero existir aquí.

Sucede que existir no es tan triste, lo triste es el lugar en el que lo haces. Por ejemplo ésta ciudad tan contaminada y fría no merece tales pensamientos como los míos, como los de otros. A veces me pregunto cómo terminará mi historia, también me pregunto por qué me tocó ésta vida y no otra. Mientras más trato de hacer lo correcto, peor me va. Parece que a la vida le gusta verme mal. No quiero existir aquí. No quiero que estás personas me vean existir. Siento tanto asco que a veces mis preguntas de responden sin querer. Es que ésta gente es tan patética que no merecen ni una oportunidad tener. No quiero estar lejos de casa, no si es en ésta ciudad tan desgraciada. Llévame a otro lugar, donde mis sueños y mis esperanzas se mantengan a salvo, donde ningún demonio pueda encontrarlos. A veces la música te ayuda más de lo que esperas, a veces ésas canciones de verdad que te respetan.