El teléfono de la sala no paraba de sonar y yo me ahogaba en lágrimas lidiando con mi ansiedad, era mi cumpleaños número 46, mis padres habían muerto, mi vecino con quien jugaba al ajedrez se había ido a Canadá porque su hermano mayor lo necesitaba -Con carácter de urgencia- , decía la carta que había recibido en navidad, y hasta Sophia la esposa del carnicero de la calle 8 se había convertido en una persona ocupada cuando meses atrás dormía en mi sofá pues siempre venía a ver películas y contarme sus problemas, ya no tenía a nadie más, y en ése cumpleaños número 46 sólo me provocaba llorar y algún maldito insecto se había antojado de hacer repicar el teléfono por varias horas, no me quedó de otra que contestar, era Marlene, la esposa de Omar, el ex de mi hermana, no me hacía gracia ni disgusto así que decidí hablar, me pidió que llamara a mi hermana y le exigiera que no molestara más a Omar y yo sin más ni menos le dije que era la hija de puta más estúpida en el mundo, ella no entendió y he ahí el dilema. Creo que haberle dicho éso fue lo más interesante de mi cumpleaños, llamé a Cristina, mi hermana, le conté lo que había sucedido y sólo se reía repitiendo una y otra vez: "Tú eres la mejor", terminamos la conversación hablando sobre irme a vivir con ella, no dude en decir que sí, mi sobrina, Helen, ya estaba haciendo cosas indebidas y yo como buena psicóloga, me quería entrometer en éso. Dos días después ya estaba instalada en la casa de Cristina, hablé con Helen y me dijo que era una etapa complicada que ya no sabía que hacer para desaparecer. Creí que eran problemas simples hasta que decidió contarme algo muy grave que había hecho y en el peor de todos los casos, lo había amado, no sentí miedo pero si curiosidad y es allí donde comienza está historia que me va a costar contar.