El sol se reflejaba en mi cara e hizo que mis ojos se abrieran aquel lunes cualquiera. El canto de los pájaros y un leve olor a café recién colado despertaba mi interés, ¿hay alguien en casa o estoy delirando otra vez?
Un blusón blanco que olía al perfume que me había regalado mi madre y mi pelo despeinado era lo que se podía apreciar... Me puse mis pantuflas y caminé a la cocina. Marga, mi plata... Pedía agua. Harumi, mi gata ronroneaba mientras masajeaba su cuerpo por mi pierna, ¿me amas o solo necesitas que te de cariño?, si me hubiese respondido más allá que un "meow", hubiera salido corriendo pero como los gatos no hablan (quiero creer que sí solo que no estamos en el mismo plano astral), solo la miré con ternura y fui directo a la nevera. No había pan, ni queso, ni mantequilla. Parece que es un día de ir de compras, pensé pero como ahora la tecnología y las aplicaciones facilitaban la vida del flojo, pedí un delivery de lo que necesitaba
Bueno, yo no era floja. Solo que un lunes cualquiera no se quiere salir de casa. A mi me divertía ir al supermercado. Comparar precios, y escuchar a las señoras decirme "todo está tan caro, a dónde vamos a parar"... Pero ese lunes no pensaba en eso, quedarme en casa era la mejor opción, escuchar algún blues y llorar con alguna película de época, llamar a alguna amiga o regar mis plantas porque no solo Marga pedía agua. Yo no era descuidada solo que días antes había llegado de un viaje de trabajo, bueno... Eso quería pensar. Realmente había ido a visitar a mi padre pero para él no existía el descanso, para él no había nada más que mantenerse ocupado. Rita, la vecina estaba tocando a la puerta y fui a mirar... Su perro Lumis se había estado paseando por mi patio y había arruinado nuevamente algunas flores
-Lyn, discúlpame. Soy yo de nuevo, es que Lumis tiene ansiedad
Me imagino a mi padre desde la cocina diciendo "¿ansiedad?, ¿cómo un perro que solo se tiene que preocupar por comer y cagar va a tener ansiedad?"
- Rita, no te preocupes. Hay historias que son de nunca acabar. Sé que he dicho que arreglaré el jardín pero no he tenido tiempo. Luego llamaré a alguien para que me solucione el problema de la cerca. Creo que solo queda decirte que transfieras por los daños y no te preocupes, espero que Lumis esté bien
- Gracias Lyn, ya te he transferido y también para un dulce para que no te estreses tú hoy. Sé que los lunes son preciados para ti. Prometo que me llevaré a Lumis apenas Lucas vuelva al rancho
- Insisto, no te preocupes. Gracias por ser responsable. Sacalo al parque, quizá necesite un poco más de aire
- Creo que tus rosas tienen algo especial pero como él es un poco rústico no las sabe solo apreciar
- Jajaja, gracias. ¡Lo tomaré como un cumplido!
Rita fue a casa y comencé a hacerme la idea de que el día en el que Lumis no arruine mi jardín, no habrán más dulcitos de recompensa. No es lo mismo que me los compré yo a que alguien más tenga esa modestia
Lista de compras:
Pan
Vino
Queso
Mantequilla
Tortillas
Yogurt
Pimentón
Tomate
Lechuga
Cebollin
Cilantro
Cilantro
Atún
Helado de pistacho
Helado de frutos rojos
Helado de chocolate
Helado de vainilla con maní
Nunca estaba de más el cilantro. Era como mi mejor amigo, a veces ni siquiera lo usaba sino que solo me gustaba como olía. El helado no era mi mejor amigo, era más que eso. Era mi complemento ante el vacío emocional, la cantidad a pedir era dependiendo de los bajones emocionales que había tenido anteriormente
¿Qué había sucedido para tanto helado un día cualquiera?
A veces nada, a veces todo...